-¿Estás enojado?
-No, sólo indignado con el Capitalismo.
Me veo a mí mismo en el espejo y disfruto de lo que veo, aunque siempre descansado y siempre ojeroso. Mi energía inagotable de no relax queda exprimida por el planeta eskoria. Trato de disfrutar estos momentos únicos e irrecuperables, en los que la ansiedad me inyecta de alegría para vivir pero a la vez me dice que piense en el mañana, no tanto en el hoy. Y es el hoy lo que cuenta hoy. Lo que me dice que puedo ser mucho más de lo que pretendo porque soy capaz. Después miro mi billetera, que se ríe de mí a oscuras y me pregunta por qué salgo a mendigar más horarios privados los domingos a la tarde en un delay cronológico cuando debería disfrutar de mi libertad y mis momentos con la familia, tan elegida como deseada. La cierro, cruzo los brazos, me pongo chinchudo y sigo jugando al Stardew Valley como si nada me importara. Después de un par de días caigo en la inmaculada realidad, en la Argentina del 2026 donde no vale lo que estudiaste, lo que querés o lo que hiciste por lo demás, sólo vale los contactos que tenés y a quién podés arruinar para ganarle en el puesto. En este momento de la Historia meritocrático y pubertario me encantaría decir que Fede Simonetti se equivoca cuando dice que al General Ancap le "entregamos" el Poder. Eso no es democracia, eso es una farsa ridícula en la que cree quien disfruta de ir a votar porque se lo prohibieron hace cuarenta años. Si 12.000.000 se tomaron el día sabático, por algo será. Ahora pagamos las consecuencias de no entender un concepto griego de hace dos mil quinientos años.
Punto y aparte para los dolores que siente la escuela de hoy. Porque al parecer hay algún lobo gracioso que se mimetiza con los corderos para hacerles creer que van a ser protagonistas de algo grande si hacen un reto viral, cuando a esa edad no miden las consecuencias de sus actos ni se dan cuenta de lo que están haciendo. Y mucho menos de lo que pasó en Columbine (¿Y Rafael Calzada en el 2000? ¿Y Carmen de Patagones en 2004?) Pero a la chusma le encanta el morbo; los caranchos se regodean cuando ven sangre y disfrutan cuando su presa está indefensa. No le quieren contar para qué tiran tantos lemmings por el barranco, boicoteando su carrera de zanahorias hacia el Edén o el Valhalla. Porque una cosa es ver a lobos arrancándose la piel en el territorio, o a venados chocando los cuernos para medirse, pero otra es generar pánico de a gratis. Y después buscan a lxs anarquistas por nuestras protestas... Me gustaría saber a dónde quieren ir con estas acciones luddistas en contra de menores, porque están jugando con fuego y no precisamente para prender fuego el Sistema. No vaya a ser cosa que sea un águila calva quien agita las aguas en busca de salmones...
Ya me late la conciencia de seguir escribiendo dolores. De seguir publicando atrocidades. Avalarme a mí mismo de manera onanista en un espacio secreto, alejado de los flashes del 2009, cuando empecé esta cruzada para hablarme. Dos libros más tarde, aquí estamos nuevamente, escupiendo palabras en soledad. Pero acompañado por quien me banca en todas y por el fruto de mi ser. La mejor aventura que estoy teniendo en mi vida. La veo a ella y me recuerda que todo vale la pena. Que no hay nada que no pueda lograr, porque aparecer en la habitación y verla sonreír, o que se quede dormida en mi pecho son sensaciones más grandes que todas las palabras de todos los diccionarios del mundo. Antes de conocerla sabía que me iba a dar un motivo para tocar los lóbulos con los labios, pero tenía que vivirlo para entenderlo. La pulsión de vida más grande que puede existir, que opaca todo lo demás. Podría seguir escribiendo (y de hecho, lo voy a hacer) pero aprender a disfrutarla y aprender que no importa lo que piense de mí la sociedad o cómo resolver las problemáticas cotidianas son las lecciones que más importan en este momento.
Sí, sigo siendo yo, sigo peleando para/por lxs adolescentes y sigo criticando al Sistema, herido económicamente por un sinsentido que espero cambie pronto. Pero la risa con mi compañera y la sonrisa de mi hija pueden más que todo.
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