lunes, 1 de julio de 2019

Kakuma, Kenya - It's time for Africa

(Parte 1)
Hola amistades y familia.
Dado que muchisima gente me preguntó sobre cómo es el lugar donde vivo, ahora me parece un momento adecuado para contarles.

El pueblo y sus alrededores se llaman Kakuma y quedan en la región de Turcana, en el norte de Kenya, muy cerca de Sudan y de Etiopía. Yo vivo en una casa en Kakuma town, y el centro de refugiados, al igual que muchos otros, queda en una zona a 20 minutos en moto desde la residencia. Los primeros días fuimos con Lyama, el coordinador del centro, en moto-taxi, pero ahora pudieron alquilar una y vamos tres trabajadores del centro en la misma. Seis en cada vehículo es el máximo permitido acá. 
Kakuma se fundó en el año 1992 por medio de un grupo de sudaneses que escapaban de la Guerra y esto empezó a crecer. Hoy en día viven más de 200000 personas, gran parte de ellas, refugiad@s de otros países cercanos: Sudan, Sudan del Sur (son dos países distintos), Burundi, Congo, República Democrática del Congo (antes conocida como Zaire), Somalia, Etiopía y Uganda, por ejemplo.
El idioma oficial es el suajili ("Hakuna Matata" es en suajili), al igual que Tanzania y la mayoría de los países del Este de África, aunque la gran mayoría de las personas habla un muy buen ingles. Aparte de esos idiomas, todas las personas saben el idioma de su tribu y, si provienen de algún país de habla francesa, también ese. En promedio, las personas hablan cuatro o cinco idiomas con fluidez. Europa y América tienen mucho que aprender de este continente.
¿Cómo es, se preguntarán? Bastante desértico, como se ve en muchas imágenes de la sabana africana, dado que la lluvia acá es algo que se da con muy poca frecuencia. De todos modos, la gente puede desarrollar su vida a su manera en el pueblo y sus alrededores.  La temperatura ronda los 27 o 28 grados todo el año, aunque no sorprende que llegue a más de 35 o 40 en verano.
En los viajes en moto hacia el centro de refugiados puedo ver un camino digno de una pista de Motocross: todo de tierra y con muchos pozos, con las personas caminando en el medio.  Hay diversos locales comerciales, hechos de palos y chapas, donde se vende todo tipo de productos, como se puede ver en cualquier lugar. Son comunes los locales de celulares, almacenes, verdulerías, bares, mercaditos y otros. Son bastante humildes, sin demasiados lujos, ya que en las afueras de Kakuma town ni siquiera hay electricidad; la mayoría de los locales se abastecen de generadores para la electricidad o alguno que otro de luz solar. 

No abunda el trabajo y de hecho, es muy frecuente el desempleo y vivir del balde con comida mensual que les da Naciones Unidas (que no alcanza para cubrir las necesidades de una familia). La mayoría de las casas en los barrios son de barro con un techo de chapa, pequeñas y con tres o cuatro o más personas viviendo en cada una. No hay corriente de agua ni nada que se le parezca, solo algunas canillas que traen agua de las napas y que están distribuidas en los barrios. Para bañarse se utiliza un balde y un tarrito, aunque en algunos sitios no veo que eso abunde; las necesidades fisiológicas las hacen todas las personas en pozos ciegos. Con esto se puede entender de cierta manera por que hay tantas enfermedades referidas a la higiene o por qué las moscas y mosquitos pululan por doquier. Las casas puede que no tengan lo que la cultura europea considera “necesidades básicas”, pero la red de mosquitos en la cama no puede faltar nunca, ya que por medio del mosquito se contrae la malaria.

Obviamente todas las personas son negras, desde negro oscuro (de Sudán) o negro mas amorenado (de Kenya o Uganda), pero hay una identificación lógica con la tez oscura. Por eso es muy gracioso ver la cara de la gente cuando me ven en la moto o en el pueblo, ya que generalmente me gritan “mzungu” (hombre blanco) o me saludan con sorpresa. Yo creo que si fuera verde y con antenas la reacción sería menor que siendo blanco. A diferencia de Sudáfrica u otras zonas de África, en Kenya no se viven conflictos raciales, por lo que ser blanco no es un peligro.
Para mí es muy interesante ver la apariencia de las personas (como para ell@s la mía :P), ya que es algo nuevo para mí. Por lo que pude ver hasta ahora, hay muchos varones con remera, camisa o musculosa y short o pantalón, bastante similar a lo que conocía, y mujeres con vestidos coloridos, otras mas grandes vestidas como la morena de Tom & Jerry, o con vestidos largos. De hecho, muchos varones usan remeras deportivas, de futbol o basket, y me sorprendió mucho ver a uno con una remera de basket que decía Scola, como el jugador argentino de la NBA. Hay mujeres con pelo corto o sin pelo, sin ninguna vergüenza de mostrarse así, y las que tienen pelo largo suelen tener peinados espectaculares, con trenzas o trenzas cocidas de aspecto muy pintorezco.
En cuanto a la religión, las personas son en su mayoría cristianas, aunque hay muchas que son musulmanas (de hecho me comentaron que en algunas familias l@s progenitores son de una religión y l@s hij@s pueden elegir otra, predicando una verdadera libertad de culto). Hay mujeres con burka o con jihab caminando por la calle, o con el pelo tapado, y algún que otro hombre con turbante o gorro, pero no es lo más frecuente. También, parte de las personas de la zona son de la tribu turcana, y se las identifica porque las mujeres casadas (algunas de ellas forzadas a hacerlo a los catorce o quince años) tienen muchos colllares multicolores en el cuello, y las personas de esa tribu suelen llevar un palo en la mano y un asientito. 

Si se lo preguntan, no, no veo leones o zebras por acá. Los animales que más se pueden encontrar, dado que casi no hay agua, son patos (no me pregunten cómo sobreviven), cabritos, cuervos, gallinas y algún que otro gato o perro.
Las personas son muy amables y sonrientes. Tanto en mi lugar de trabajo como en la casa donde vivo o en la calle veo a la gente sonriendo o riéndose (sí, hay gente seria, pero son los menos). El trato que tienen conmigo es de una hospitalidad ejemplar, sumamente pacientes y atent@s a mis necesidades. No siento peligro ni miedo, ya que tampoco vi armas. De todos modos, dados los conflictos tribales entre personas de Sudán del Sur y del Congo, es peligroso quedarse haciendo actividades después de las 18 hs en las afueras del pueblo.


El centro de refugiados donde trabajo es manejado por Faulu Production y se trata de una sección semi enrejada (en realidad son algunos palos con alambres y una puerta para ingresar), donde hay cuatro casillas de chapa y otra de concreto con el techo de toldo. Es en este último que se encuentra la oficina de la regencia del lugar y donde se guardan las computadoras que se usan para trabajar (una de ellas es una Windows 7 trucha que anda más o menos). El resto se usa como aulas para dar clases o como salón de reuniones de personal. Hay wi fi en la oficina y los alrededores y una conexión decente. Tanto este inmueble como el que se usa para reuniones tienen paneles solares para abastecerse de electricidad.
El centro tiene actividades divididas en mañana y tarde: a la mañana hay clases de salita de tres, cuatro y cinco, con una maestra joven en cada una. Cada grupo tiene cerca de 25 chic@s por aula. Las clases se dan en suajili y en parte en inglés, idioma que se enseña desde temprana edad. A la tarde, en cambio, se usan las aulas para dar tutorías de primaria a vari@s chic@s de la zona, ya que las escuelas de la zona suelen tener mas de 200 alumn@s por aula por lo general (“¿y vos te quejás que tenés 30 pib@s? Te quiero ver acá xD”), o para los talleres.
Dentro de este espacio, hay seis secciones encargadas de las actividades: educación; medio ambiente; desarrollo de la juventud; producción de cine; empoderamiento femenino; y permacultura. Todas ellas manejadas por refugiad@s adult@s, de l@s cuales un/a es supervisor/a y otr@, asistente. Cada sección trabaja con personas de la zona, ya sea, ayudándolas a mejorar su calidad de vida, o elaborando algo junto a ell@s. En próximas ediciones comentaré con más detalle qué se hace en cada una. También hay dos señoras que cocinan arroz con porotos de almuerzo todos los días para tod@s l@s chic@s y el personal.
El nivel educativo es muy bueno, tanto de l@s niñ@s como de las personas que asisten a los talleres, hacienda comentarios bastante acertados y con preguntas muy elaboradas sobre los temas que se dan en las clases. Aquí he rebatido totalmente la teoría de que la pobreza genera discapacidad, ya que en estos casos no veo ninguna diferencia con otras personas con las que he trabajado o que he observado. Hay mucho potencial para trabajar, pero el mayor impedimento, como siempre, es el económico, ya que se trabaja con lo mínimo que se puede porque no hay casi nada de plata.
Tanto los sueldos mínimos que tienen l@s trabajador@s como los materiales que se usan, como toda la plata que se usa para realizar las actividades proviene de donaciones que hacen personas de todo el mundo. Está 100% financiado por personas caritativas, por eso constantemente se organizan campañas de financiamiento.


Cambiando de tema, he visto el otro día a algunas personas de un coro ensayando gospel en la iglesia local (bastante precaria) y puedo decir sin lugar a dudas que las personas negras les llevan años luz de ventaja a las técnicas de las personas blancas. Perdón que haga esta distinción así, pero después de escuchar toda la vida que las personas de tal o cual lugar del mundo bailan o cantan bien o que tenés que ir a tal universidad para aprender canto, me han demostrado que acá saben mucho mejor cómo hacer las cosas y lo sienten por dentro; no es algo que se aprenda académicamente. Tengo la intención de que me enseñen lo que se pueda para mejorar mis habilidades artísticas.


Estoy bien y no me incomoda para nada vivir acá, aunque lo que mas me cuesta es el hecho de que hay un pozo ciego por baño; por el resto, no tengo problemas. La comida suele ser bastante similar a lo que conozco, aunque con diversos platos típicos: un menjunje de espinaca que ya se volvió mi plato local favorito; un plato de una verdura tipo acelga que se prepara más líquida; una especie de torta de pasta de maíz tipo polenta pero más dura que me parece bastante insípida; carne de cabra; pescado; y otras que estoy por descubrir. Lyama y la gente de Faulu me tratan como un rey, con una enorme servicialidad y cuidándome y escuchándome en todo momento. Prácticamente todos los días vamos a tomar una birra al bar que queda a la vuelta de la casa (el cual pone música bastante fuerte y me molesta cuando quiero dormir ~_~) y se siente un ambiente muy simpático, donde me encuentro cómodo (de hecho, tengo una habitación para mí y una cama bastante amplia). Claramente que ni ventilador ni aire acondicionado se encuentran comúnmente en las casas (sólo en locales comerciales) por lo que es recomendable quedarse afuera mirando las estrellas, charlando y esperando el viento para refrescarse, con repelente puesto porque sino los mosquitos te comen.
Creo que eso es lo que puedo contar por ahora, a una semana de haber llegado. Espero que se haya entendido y cualquier pregunta,  saben que pueden comentármela cuando quieran.


Espero que las cosas por allá no estén tan mal y no se quejen demasiado, por lo menos ustedes tienen ventilador y baño xD.

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