domingo, 20 de noviembre de 2022

هيا هيا (Hayya hayya)

Opio que iba a hablar del mundial, como hago siempre que tengo la oportunidad desde el 2010 (para quien no se dio cuenta hasta ahora, mi blog existe desde el 2009).

Me disculpo de antemano de no estar al 100% a nivel mental para poder elaborar grandes redacciones, pero estoy concluyendo trabajos de un fin de año por demás intenso y estresante.
Se me juntaron varias cuestiones que me exigen demasiado de mi cerebro y no tuve tiempo de sentarme a hablar conmigo mismo por este medio.

اول مرة (Primer tiempo) 

El Mundial de futbol masculino despierta pasiones escondidas y genera un clima global bastante particular. Es una anestesia para paliar momentáneamente las situaciones trágicas que nos suceden como humanos y olvidar por un ratito nuestra tristeza (llena de egoísmos, capitalismo salvaje, torturas, esclavitud legal e ilegal, xxenofobia, racismo, etcétera) para prestarle atención a lo que hacen 832 jugadores varones cisgénero (+ cuerpos técnicos + equipos arbitrales) durante un mes de competición en un punto situado del mapa rematado al mejor postor, perdón, quiero decir "elegido de la manera más justa e imparcial" por los regentes de la FIFA.
Es demasiado obvio que en esta ocasión se eligió a Qatar porque es el que puso más plata, siendo la elección de esta sede parte de la corrupción que se destapó en el 2015-16. El país árabe convenció con maletines de dinero a quienes lideraban la principal asociación mundial de futbol para que se le preste más atención a su aerolínea de bandera (para quienes dicen que una aerolínea nacional no habla de su soberanía y de su atractivo para países extranjeros) y posicionarse en el mapa turístico, siendo un país bastante chico y desconocido en el ámbito general, más que por sus inmensas reservas de gas y petróleo.
Por un lado no me parece mal que un país árabe organice el encuentro más visto de la televisión (y ahora más comentado en internet) a nivel mundial, siendo que lo que más prima cuando se habla de árabes en los medios es la islamofobia y xenofobia euro-estadounidense. 
Sí, el mundial fue comprado y sí, Qatar no tiene experiencia futbolística y no tenía un solo estadio construido en su casa, pero no hay que olvidarse que otros países organizadores como Sudáfrica, Corea del Sur, Japón, Estados Unidos o Suiza tampoco alguna vez fueron potencias (ni parece que vayan a ganar un mundial en los próximos 50 años). Es darle la oportunidad a otro equipo pero claro, siendo un país cubierto por Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, para quienes cortan el bacalao en las altas esferas puede resultar incómodo.

Yala

Acá me toca hablar de las diferencias culturales que existen y se muestran en los medios. Voy a tratar de ser imparcial, sabiendo que por mi religión y por mi militancia no sería jamás bienvenido en un país así (de hecho no les costaría demasiado meterme preso o aplicarme alguna pena capital por ser quien soy). He visto informes que defenestran la forma de vestir de las personas qataríes, lo cual me parece por demás desubicado. Estamos hablando de un país que tiene su propia historia y su propia forma de expresarse. Me parece ridículo que se critique que la gente no pueda mostrar los brazos o piernas en un país en primer lugar predominantemente musulmán, siendo que es su costumbre religiosa, y en segundo lugar donde pueden llegar a hacer 50 GRADOS en verano y 30 en inverno. Con respecto a su religión, en este país la gente NO BEBE ALCOHOL, siendo que es Haram (prohibido por el Qoran), por lo que no hay borrachos, a diferencia de Inglaterra, Alemania y otros países conocidos por sus vergonzosos comportamientos etílicos.
Con respecto a las mujeres sí, es un país al cual le falta reconocer derechos internacionales para promover la libertad de quienes nacieron con vulva (no, por ahora no puedo hablar de personas trans, más adelante hablo del tema) o al menos darle iguales condiciones de vida, pero están en una situación casi imposible de resolver si no se hace una revolución masiva DESDE los propios países que adoptan esas prácticas arcaicas y androcéntricas. Que son prisioneras, despojadas de autonomía y respeto por parte del resto de los varones/hombres desde que nacen hasta que mueren sólo por ser personas con vulva es una tragedia constante, pero no puede venir de occidente el cambio, tiene que provenir desde su misma cultura. Hay iniciativas que están peleando poco a poco por eso, pero todavía falta bastante.
En referencia a Qatar en sí, recordemos también que es una monarquía absoluta. El emir es el que manda y no hay posibilidad de votar para ejercer tus derechos ciudadanos. No sos nadie si el emir no dice que sos alguien. Entonces, si protestar está prohibido, ir en contra de los caprichos del emir está prohibido, votar leyes está prohibido...¿por qué se pretende que el país vaya a cambiar pronto? Esto no es Europa, gente, donde ya se sacaron de encima (en su mayoría) a los poderes absolutos de la realeza, pero bien que les costó sangre y tiempo hacer ese cambio. Ser mujer es claramente complicado en esos lugares si se ve desde los parámetros occidentalizados pero nadie se dignó en preguntarles a ellas qué es lo que sienten o por qué no consideran mudarse a otros países árabes donde tendrían más libertad, como Túnez o incluso Arabia Saudita, por ejemplo. Rescato la entrevista que se le hizo a Melody Amal Khalil Kabalan desde la agencia Télam en la cual habla de las fake news que hay para desprestigiar a Qatar con respecto al trato hacia las mujeres (quienes, vale la pena aclararlo, sólo comprenden un 25% de la población del país petrolero, por lo tanto sí podrían considerarse una minoría allí). https://www.telam.com.ar/notas/202210/608667-las-mujeres-qatar-2022-fake-news-derechos-tradiciones-futbol-melody-amal-khalil-kabalan.html. No nos quedemos con las primeras impresiones de Human Rights Watch (con sede en New York) o Amnistía Internacional (con sede en London) que nos hablan desde su visión primermundista, vayamos un poquito más allá en la investigación. Esto va para vos, Monitor Fantasma, y para todas las personas que sacar a relucir su islamofobia cuando se habla de las condiciones de vida tan distintas en Medio Oriente.
Ahora, refiriéndonos a las personas LGBT+, me parece que nos olvidamos que hace cuatro años se hizo un mundial en otro país donde también se vulneran constantemente los derechos de las personas LGBT y de hecho incluso se les envía (al día de hoy) a campos de trabajo forzado en Siberia por su orientación sexual o autopercepción de género. Porque es muy fácil criticar a un país musulmán sin peso internacional (más allá del económico) cuando del otro lado tenés una megapotencia expansionista haciendo lo mismo. Dejemos de ser hipócritas: o abrazamos a todas las personas del colectivo en todo momento o a ninguna, no podemos seleccionar por el país donde viven.
¿Eh, pero no vas a hablar de los esclavos africanos y árabes que utilizaron para construir los estadios? Claro que sí, y por supuesto que condeno y maldigo todo tipo de opresión hacia las personas, pero nuevamente pongo en tela de juicio desde qué lugar nos paramos para hablar del tema. Porque es cierto que hubo más de 8000 muertos en la construcción de la infraestructura para este show mediático opiáceo internacional, con condiciones de vida infrahumanas, todo esto desnudado por la atenta mirada de un grupo de periodistas ingleses (oh, muchas gracias por mostrarnos el camino, milord) pero estas prácticas no están muy lejos de las torturas que sienten los ESCLAVOS prisioneros de Guantánamo, los y las ESCLAVXS NIÑXS, ADOLESCENTES Y ADULTXS que trabajan en fábricas chinas para fabricar todos los productos que dicen "made in China", los ESCLAVOS que trabajan en las minas de Potosí, lxs ESCLAVXS de talleres clandestinos de fabricación de ropa en todo Asia para el fast fashion que se consume en Occidente o, sin ir más lejos, los ESCLAVOS que trabajan acá nomás en las viñas de Sol a Sol para la fabricación de vinos, aceites de oliva, y otros productos locales. Y de estos últimos no lo digo por rumores, sino porque son mis propios alumnos de la escuela (quienes también tienen discapacidad por falta de una buena alimentación en sus primeros años de vida) los que trabajan en esas viñas. La esclavitud sigue existiendo aún en el Siglo XXI, nos guste o no admitirlo. Lo que podemos hacer es no señalar la paja en el ojo ajeno cuando tenés la viga en el propio. "Chabón, amigo, ¿de qué lado estás?"

Segundo tiempo

Virando nuevamente hacia el balónpie, por una ocasión se volcará la atención a resaltar lo que sucede en el país anfitrión desde una perspectiva positiva, intentando no insultar a quienes provienen de esa región, tal como pasó en Sudáfrica 2010, cuando por primera vez se organizó en continente africano y no se hizo hincapié en la (todavía hoy) existente diferencia entre blancxs y negrxs en el país springbok. Claramente que sigue habiendo discriminación tratando de ofender al mundo medio-oriental por su cultura tan distinta a la nuestra, pero esto no hace más que desnudar la falta de tolerancia y la hipocresía de los países que dominan el mercado global. Es la cuenta bancaria la que habla y los medios repiten el discurso que les escriben para generar odio e intolerancia.
Seguimos mostrándonos como descendientes occidentales de la caída del muro de Berlín y la victoria feroz del capitalismo, siendo que todo se mide bajo la vara del dinero y la capacidad que se tiene de comprar y vender lo que sea, no por los valores humanos. El futbol dejó de tener sentido hace muchos años, creo yo cuando Roman Abramovich (irónicamente un soviético millonario) compró el Chelsea en el año 2003 y jugó al PC Futbol en la vida real, arruinando los mercados de pases. De ahí en adelante sólo se ve un deporte transformado en negocio para generar ganancias y dividendos que provienen de la publicidad. Anteriormente había habido casos de jugadores comprados por políticos y millonarios (Maradona por Berlusconi en el Sevilla, por ejemplo), pero no había sido tan alevoso el cambio en el mercado de pases como desde la compra del equipo londinense. A pesar de todo esto sí es cierto que hasta ahora no se pudo demostrar que algún equipo haya salido campeón del mundo por robo o compra de partidos, sino por talento [aunque sí se han visto MUCHOS cuestionables fallos arbitrables en primera ronda, octavos y cuartos de final en cantidad de mundiales]. Ah, no, pará, en el Mundial de Italia´34 con Mussolini hubo un par de arreglos para que gane el local. Y en Inglaterra ´66 el tercer gol fantasma de los piratas contra Alemania que nunca entró en el arco. Y en Italia ´90 el penal inventado contra Argentina sólo para que no gane Maradona en tierras de Rómulo y Remo...

Volviendo a la sede de la copa. El futbol domina el mundo, eso es innegable, y en los países de raíz turco-otomana es especialmente amado el deporte como medio de socialización (al igual que en latinoamérica) y como forma de insertarse laboralmente en Europa sin la necesidad de matarse estudiando o si no se tienen los medios económicos para hacerlo (de nuevo: igual que latinoamérica). Me parece un cambio considerable muy positivo que se reconozca a ídolos árabes como pasa con Mohamed Sala, Achraf Hakimi y Riyad Mahrez, por ejemplo, para desbancar un poco a los originarios de Sudamérica y Europa, para reivindicar la identidad deportiva de sus propios países o culturas. Tanto los países árabes como África tienen una buena cultura futbolera y han sacado grandes jugadores a lo largo de la Historia, lo cual me alegra porque eso les da visibilidad internacional y los "pone en el mapa", tal como pasó con Argentina, Brasil o Uruguay en el pasado.

Paso a explicar un poco la demografía del continente sin frío desde el punto de vista del futbol. África se divide en dos: norte de África (árabe) y África subsahariana (negra). Es muy habitual ver una rivalidad entre ambas partes aunque no se trata de odio o malas intenciones sino de rivalidad deportiva, como tenemos acá con Brasil o Colombia ponele. Es habitual que en las instancias finales de la Copa África se vea por un lado a un equipo árabe y por otro a un equipo negro, siendo más interesante para ver en el continente, así la mitad hincha por un equipo y la otra mitad por el otro. Esto es para dar un pantallazo de qué pasa en el continente más olvidado del mundo.


Sigamos confiando que al fin ganaremos

Ahora me toca hablar de la Argentina. Nuestro país es futbolero de una manera pasional y enérgica. Lo sabemos, lo entendemos y lo admitimos con orgullo. Llevamos la garra futbolística a todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana: a la cancha (por supuesto), a la escuela, a las reuniones con amigxs, a los recitales, a las cenas de Navidad, etcétera. Es parte de lo que somos, como la nostalgia por el barrio o el amor por comer en familia. No tiene sentido separar la presión que le ponemos a los 26 jugadores de los otros ámbitos en los que nos movemos, tales como el trabajo, el estudio o el mercado, porque va a ser el principal tema de conversación por el próximo mes y por el resto de la Historia para quienes disfrutamos de analizar el deporte desde un lugar táctico (sigo sin explicarme por qué Ortega se hizo echar en el partido contra Holanda en el ´98 o por qué Verón jugó tan mal con Inglaterra en el 2002). Nos olvidamos que son jugadores de futbol, que son personas, que son humanos, porque no nos interesa ver eso ahora, lo único que nos importa es hacer katharsis (ver el informe sobre futbol que hice en Junio del 2018: https://abellisman.blogspot.com/2018/06/si-gana-ganamos-si-perde-lo-pensamos.html), aunque después nos tengamos que comer los mocos por criticar a alguien que luego repuntó en su calidad de juego ("periodistas" caretas: háganse cargo de lo vergonzosos que son en televisión). Somos eso que se admira y no se entiende en el resto del mundo porque es un sobrado entusiasmo por una pelota, dos arcos y 22 personas en la cancha. Pero es lo que necesitamos: la ilusión de un próximo éxito, la incertidumbre, las rivalidades, los aplausos, los gritos de regocijo o de bronca para descargarnos, el dolor por el fracaso, la magia y el arte puestos al servicio del deporte y, como no, el patrioterismo de creernos superiores en algo. Porque la Argentina económicamente fue potencia alguna vez y lo perdió, cinematográficamente fue potencia y lo perdió, educativamente tiene leyes hermosas para ser potencia pero no puede, científicamente tiene los cerebros para ser potencia y no puede, pero futbolísticamente hablando siempre fue, es y será una potencia reconocida en todo el mundo. En la cancha siempre jugamos de locales y donde haya dos argentinxs seguramente van a hablar de futbol primero y del país después.

En este mundial en particular se pudo ver que hay una nueva ilusión refortalecida por la victoria en la Copa América del año pasado, con figuras que se destacan tanto en la selección como en sus equipos cotidianos como el Dibu Martinez, Nicolás Otamendi, Ángel Di María, Rodrigo De Paul, Marcos Acuña, Paulo Dybala y, por supuesto, Lionel Messi. Este último está generando un fenómeno muy bello a nivel mundial, siendo un diamante exportado de Rosario para ser admirado y reconocido en todo el mundo (sobre todo en países árabes y Bangladesh) por su capacidad de juego y su humildad. Claro que es una presión gigantezca para un solo ser humano, sobre todo en el mundo de la sobreinformación, pero no hay que dejar pasar el hecho de que se le quiere y respeta muchísimo alrededor de todo el mundo, con gente alentándolo a él y sólo a él en cualquier rincón del planeta.

Recomiendo los informes y videos tan interesantes, poéticos y/o detallados que hacen canales como Octavio Gencarelli, Santi Ludueña, St James Sann, Leo MDQ II y Habemus Futbol, entre otros, que son pibes jóvenes con apreciables miradas al deporte rey.

 
Pronósticos

A poquísimos minutos de que empiece a rodar la caprichosa por el césped mediooriental, me gustaría dejar asentados los que creo que serán los resultados del mundial. Comparto la opinión de que Argentina tiene chances de ganar esta copa, a diferencia de otros años, que se lo veía a Alemania o a otra potencia como mayor candidata, o con la catastrófica desorganización interna del 2018, por lo que creo que esta vez puede ser. Pasará primera de ronda sin dificultades y si mis cálculos son correctos, primero le tocará Dinamarca en octavos (rival accesible) o Francia, si es que el equipo galo no demuestra un buen nivel, lo cual sería una interesante revancha por lo que pasó en la misma fase del 2018. Luego jugaría  en cuartos, para no perder la costumbre, con Holanda que no está en su mejor momento, pero que puede dar un lindo partido y luego Brasil en las semis, tal como pasó en el ´90 por última vez y, posiblemente una final con Inglaterra, que se lo ve bastante afilado este año. Sería ideal tener a los dos máximos rivales juntos en una sola competición, también sería una casualidad demasiado grande y sospechosa, pero esto es futbol, es negocio, y hay que vender opio para anestesiar al pueblo mientras los gobiernos hacen maniobras truculentas cuando miramos para otro lado. Qué se yo, elijo creer. De política seguiré hablando en el futuro, pero el mundial es cada cuatro años.

Canciones

Esto es cortito y al pie: hace un tiempo ya que las canciones de los mundiales no reflejan la épica que solían tener en su momento y no despiertan la misma emoción, pero también porque la música cambió y no es lo mismo sentir la "belleza" del auto-tune y las computadoras haciendo sonidos que apreciar el talento de gente que estudió y toca instrumentos desde hace años (acá le tengo que dar la razón a Pappo, perdón). Es difícil hacer una canción que vaya a ser bailada, cantada o recordada por todo el mundo, como también lo es compararla con muy buenos productos como Wakka Wakka (con una rubia, blanca, de ojos claros cantando una canción para África) en el 2010, Wavin´Flag (remix producido por Coca Cola con K´Naan y David Bisbal) también de ese año, la amadísima Un´estate italiana del mundial del 1990 o la que yo considero la mejor de todas que es La Copa de la Vida del mundial de Francia ´98, porque tenía todo: una coreo, letra pegadiza tanto en castellano como en inglés, dos idiomas, un ritmo frenético que te invita a jugar al futbol y a Ricky Martin en su mejor momento, lo cual siempre es un golazo de mitad de cancha. La de este año no es mala como la del mundial de USA ´94 y tiene un poquito más de sustancia que la del 2006 y del 2018, pero no deja de ser una canción genérica de pop árabe, claramente por estar escrita y producida en Estados Unidos. No me transmite demasiado ni creo que vaya a ser recordada luego de que termine la contienda mundialista.

Minutos adicionales

Hoy me tocó hablar del mundial de futbol masculino, que cada vez recauda y mueve más guita porque es un negocio bárbaro. Ya veremos en qué momento se podrá hablar así del futbol femenino, pero sí que le falta crecer y profesionalizarse más, siendo que aún la gran mayoría de los equipos de esa categoría deportiva siguen como amateurs, no pudiendo las jugadoras dedicarse al 100% al deporte y teniendo que vivir de otra cosa para llegar a fin de mes. Por cierto, el mundial de futbol femenino es el año que viene en Australia-Nueva Zelanda.

Finalizo acá mi informe. Me tenía pendiente escribir en el blog y necesitaba saciarme de palabras y contenido web. Apenas tenga otros minutos libres tengo craneado: hablar sobre ACNUR/UNHCR y sobre algunas situaciones que me sucedieron últimamente que me indignaron bastante. Espero hacer ambos posteos antes de que termine el año. Saludos y que gane "el mejor".