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jueves, 24 de diciembre de 2009

En estas fiestas lo que más deseo...

Hace apenas 2010 años nacía en un pueblito de Israel llamado Beit Lejem (literalmente "la casa del pan" en hebreo por los amplios campos de trigo que tenía) un pequeño niño judío. El hijo de una mujer llamada María (CORNUDA!) y un tal José que supuestamente era el padre. Este pendejito no hizo más que ser un ejemplo para el resto de los seres humanos tanto que gracias a él se creó una institución siniestra; hubo guerras en su nombre a lo largo de 2 milenios; se inventó una religión; se sacrificaron personas; muchos dieron la vida o sus riquezas por seguir su, supuesto, ejemplo, y etc.
Su vida fue muy honrada dicen, aunque muchos pueden asegurar que no existió y que es la representación, como en todas las religiones desde la egipcia, del Sol o "el Hijo del Dios Supremo".
Algunos dicen que cuando crucificaron a este carpintero, algo muy habitual en aquella época, luego de tres días revivió y le trajo paz a las personas. Otros aseguran que la resurrección no se trata más que la posición del Sol que parece que desciende y luego asciende y eso era muy favorable para las cosechas (de trigo, por supuesto).
Se dice que lo mandaron a matar los judíos por envidia porque él se convertiría en el Rey de los mismos. Si fuera ese el caso, claro que tendría sentido el asesinato y la persecusión de tantos millones de mis ancestros a lo largo de estos 20 siglos.
Muchos creen asegurar que Judas, su amigo de mayor confianza, lo traicionó. Aunque otros verifican en documentos que este Semi-Dios (Dios + mortal = Semi-Dios; teomatemática pura) LE PIDIÓ a su amigo que hiciera lo que terminó haciendo.
Bueno, dejando de lado todo esto, cualquier persona puede asegurar que su todavía-no-confirmada vida fue la más trascendente de todos los seres humanos que vivieron o vivirán alguna vez. Nadie más puede lograr todo esto viviendo tan sólo 33 años en pleno apogeo del Imperio Romano.
Tampoco ningún judío puede ser tan magnánimo como para que seis mil millones de personas festejen con sidra, uvas y sus respectivas familias la fecha en que le cortaron el prepucio. Si, en año nuevo se festeja nada más y nada menos que LA CIRCUNSICIÓN DE JESUCRISTO! Y una semana después de eso, la llegada de tres boludos que festejan eso con regalos bastante ostentosos.

Traducción de todo lo dicho hasta ahora para la sociedad neoliberal: ¡¡¡VENDER, VENDER Y VENDER!!! Cualquier ocasión es buena para hacer uso indiscriminado del consumismo, sobre todo cuando se regala algo para el homenajeado, plasmado en sus fieles. Un feriado y un día de regalos por mes van por ahora. Este fue el primero de todos, el que inició el rito. Poco tiene esto que ver con la figura de San Nicolás o de un tal Jesus de Nazareth, pero para un zángano, gerente de marketing de una multinacional hace más o menos un siglo, fue la oportunidad perfecta para crear un monstruo rojo y barrigón de poco seso, mucha magia y muchos regalos para que todos los que estén bajo el dominio de la cultura cristiana caigan como moscas y compren sin cesar.
Hoy se sigue manteniendo ese rito mitomágico, aunque sin el mismo sentido con el que se creó.
No es más el hijo de Dios porque el Dinero no tiene hijos (por ahora).
No trae más la tan ansiada paz porque es sumamente platónico y estúpido que un ser artifical traiga algo tan complicado.
La gente se olvidó de quien fue y quien es Jesucristo y esperan milagros de él y sus santos con tal facilidad que da calambre. "Resolvé mi vida que yo no puedo". Dios es la fé que tiene la gente en Dios. Dudo que San Cayetano te de trabajo, el Gauchito Gil te cuide si vas a afanar o que cualquier otro santo te cure el cancer, pero tu propia fé en la vida sí puede hacerlo. Sólo hay que creer en uno mismo y se podrá lograr todo lo que uno desee.
Exprimir tu ínfima cuenta bancaria por hacer felices a tus seres queridos y luego quedar en la lona no creo que sea la finalidad de la Navidad (que dicho sea el paso digo que es una abreviación de "Natividad de Jesucristo", o sea, su nacimiento), o juntarse con gente que uno desprecia y ser careta por las fiestas tampoco debería ser su objetivo. Ser felices de verdad, sentir el amor y el cariño de otros, descansar...eso sí que estaría bueno.
Lo que sí, no nos olvidemos que vivimos en el planeta Tierra y TODOS LOS DÍAS mueren miles de personas por el cumplimiento del Apocalipsis: miedo al hambre, miedo a la miseria, miedo a la enfermedad y miedo a la Muerte. Para todos aquellos no creo que haya Navidad ni festividad que valga. Sólo una palabra: equidad. Algo de lo que deberían reflexionar los habitantes de este embrollo terrestre.
No malgasten sus ahorros en un atracón orgiástico de mal gusto. Si no quieren ser tan irresponsables, usen ese dinero que les sobra para darles algo a los niños que no tienen ni un pan cada día en su mesa (metafóricamente hablando, si a veces ni mesa tienen).
Seamos más sensibles con respecto al mundo que nos rodea y brindemos todos por el nacimiento del responsable de todo lo que sucede en nuestra cultura, que hace mucho ya que se comió casi completamente a la judía.
¡FELÍZ CUMPLEAÑOS JESUS! Te lo deseo de todo corazón y que lo festejen todos con tranquilidad y sin abusos. Uy, perdón...llegué medio tarde, no?