Por dios...no puedo creer lo tarado que soy. Reconocer los errores es el primer paso para encontrar la sabiduría diría el gran Sócrates hace más de 2000 años (para mi el verdadero padre del aula, ...¡¿qué Sarmiento ni que ocho cuartos?!), pero en mi caso el problema es verlos a tiempo. Por suerte tengo a mi lado un grupo de consejeros muy importante que es el que mantiene en pie en casos de estupidez extrema. Ellos son los que me hacen madurar y crecer en todo sentido humano. Son mi lazarillo en todo momento de mi existencia porque me guían en este mundo, siendo yo no más que un ciego. Por eso quiero agradecer a mis amigos que están en todo momento conmigo para ayudarme SIEMPRE, no sólo cuando creo que lo necesito. Hoy especialmente quiero agradecer a dos chicas que me hicieron reflexionar y replantearme de nuevo el cuestionamiento fundamental en la vida de todo ser humano: ¿Quién soy?
Estoy hablando de Pau y Maca que gracias a los huevos que tuvieron para decirme que estaba mal encaminado pude cambiar el rumbo del timón y enfocar hacia otro objetivo para cambiar: YO. Son mi todo basicamente. Para ellas va dedicada esta entrada y, especialmente, el poema que va a continuación, intitulado:
Cruzo por la vida muy apresurado
Ignorando lo que puede pasar en mi camino
Una sombra feroz, grande y tenebrosa
Viene hacia mi a pasos agigantados.
Le grito que se detenga pero es en vano,
Me va siguiendo
Me va comiendo.
Me va torturando
Me va atrapando.
Un fuego feroz que quema mis venas
Me va carcomiendo, no puedo apagarlo
Ya estoy ciego, pero sigo caminando
Ya pasó, fue un momento,
no pude evitarlo.
Hablo con mi alter ego
Estoy muy nublado
Bastaría sólo un momento para entender lo que hago
Pero no puedo, estoy nublado.
Debería ver por dónde voy avanzando
Hasta cruzarme una insignificante piedra sería trágico.
Un balde de agua fría hiela mis venas
No vi un escarabajo
Lo aplasté. Quedó fulminado
No lo vi, estaba cegado.
Abro los ojos, descubro lo que quedó a mi lado
Destrucción, tristeza y un muerto son el saldo
Trato de sacar la sombra de mi ser pero no puedo
Porque claro, la sombra era yo,
no pude evitarlo.
Ahora que sé quien soy debo ayudarme a cambiarlo
Muchos errores cometí ya como para haberme aislado
¿Lo logré?
Tal vez
¿Era ese el objetivo?
No lo sé
Pero este “déjenme sólo” llegó muy lejos
Por suerte tengo toda la vida para remediarlo.