sábado, 1 de enero de 2022

Dos policías en un coche que pasa

Un cuento policial 

Lo importante es la humillación. Demostrar poder. Dar a entender que soy yo quien manda, quien impone las reglas. El poder ejecutivo se subyuga en mi presencia. El llanto de la persona detenida es la miel de la victoria, la razón del por qué me levanto a las mañanas a rezarle a la virgen para volver sano y salvo. Es lo que hace tolerar la pirámide de mandos y las órdenes del comisario que pedía que Gómez y yo fuéramos ese día de calor a vigilar Cabildo y José Hernández en pleno Diciembre, con el calor infernal y el hormiguero de gente desesperada porque ya se termina el año y no se da cuenta que en una semana empieza de nuevo. Por suerte ese día fue distinto, un poco de diversión.
Estábamos haciendo la ronda habitual, viendo si nos cruzábamos con Gisela, la piba que atiende el local de María, y si esta vez sí se anima a darme el número así le puedo tirar los galgos como se supone que haga. No sabés las ganas que le tengo a esa guacha. O de verla a Lucía, que ya le tiró la goma una vez a mi compañero, un día que su marido se había ido a repartir fiambres a Florida. De pronto nos llama Tonelli con el handy diciendo que un vecino la paró a Gustava porque dos pendejas de mierda le chorearon la billetera y salieron cagando. Estos pungas del orto. ¿No tienen nada mejor que hacer que venir a romper las pelotas a la gente que labura? Y justo un día de calor, la puta madre que las parió. Habría que matarlos a todos a estos negros de mierda.
Gómez puso primera y prendimos la sirena. Creo que es la primera vez en todo el mes que la prendemos, ya tenía miedo que no andara más. No puedo explicar la sensación de adrenalina que me mueve ese ruido; la reacción de la gente, cómo nos miran con respeto porque saben que sin nosotros no son nada. [Las personas comunes no saben defenderse de estos negros, para eso nos necesitan.]
Nos metimos por Echeverría y doblamos para Cabildo. De lejos vemos a Ramirez y Giardetti corriendo a dos sujetas con las características que decían de las Natalia Natalia. Por suerte las alcanzan enseguida porque las pelotudas van con el pelo suelto. ¿No se dan cuenta lo boludas que son? Giardetti es un capo de esto, ya estuvo como en tres persecuciones con chorros en los diez años que tiene de servicio. Dicen en el destacamento que en una casi saca el arma porque se le retobó un guachín en la plaza antes de que le metan las rejas y bueno, la cosa es que parece que no va a joder más ese pibe porque le dejó la pierna partida al medio de un garrotazo. O eso queremos creer. Volviendo al relato original, entre los dos las alcanzan tirándoles del pelo y las tiran al piso. ¡Qué lindo que fue ver eso! Las minas gritaban que no se qué, que ellas no hicieron nada, que el tipo no sé que otra cosa...bah, lo mismo de siempre. Es lo que aprenden en el curso de chorros.
Bue, la cosa es que Gustava y José las levantan con las manos en la espalda, como dice el procedimiento, y las estampan contra la pared. Le manosean todo viendo a ver si tenían un fierro o una faca pero parece que ninguna de las dos tenía nada. Así suelen hacer las pibas, por eso es más jodido meterlas en el buzón. Sacan las esposas y las sientan de golpe y porrazo (el que entendió, entendió) pegadas a la reja del local de telas de Betiana, que está de vacaciones, en la esquina de Cabildo y José Hernández, frente al Banco Nación. Ahí mismo, aparte de nosotros llegó el móvil de Fertucci y Sastre para hacer el aguante y porque cuanto más bulto, mejor. Las malvivientes se ponen a llorar porque dicen que no fueron y que no tienen nada que ver pero yo le creo a mis compañeros. Igual no sé por qué se calientan tanto si después salen enseguida. Si alguien les paga la fianza pueden pasar Año Nuevo con su familia, si es que tienen. Pero que se coman la vergüenza que se merecen por hacer las cosas mal. Si se hubieran buscado un laburo honesto en vez de ir por ahí robándole a la gente que se esfuerza por sacar el país adelante, no les hubiera pasado todo esta situación. Que aprendan que eso no lo tienen que hacer y, de paso, quién manda. Porque si se van a pasar de vivas jodiendo a los vecinos por ahí, las fuerzas le van a caer con el peso de la ley. Y nosotros no nos andamos con chiquitas. Si tenemos que fajar, fajamos, y si se nos tiene que escapar un tiro para imponernos, que Dios te ayude.
Después de eso vino la parte aburrida: el papelerío, dejar las luces girando al pedo, decirle a la gente que siga caminando, pero por suerte en esa veo a la Colo, que me venía esquivando el saludo desde que le pedí la revista el otro día y me pidió que se le pague (¿quién se cree que es? ¿no sabe quién soy yo?), a lo que me pintó decirle "¿viste lo que pasó?" y nos quedamos hablando un ratito ahí sobre cómo están las cosas últimamente, que en la semana de Navidad le sacaron dos especiales de Gente y salieron cagando, pero dónde estaba yo para protegerla (pobrecita, cree que el mundo gira a su alrededor; si sabe que a esa hora yo estaba terminando un pan dulce que nos regalaron en la seccional porque si lo llevo a casa los pibes no me dejan ni las migas) y la rematé chamuyando como el mejor: "No puedo estar en todos lados. La vida del oficial es muy sacrificada." Esa frase me la enseñó Sarategui cuando era Cabo; me dice que las minas se mueren cuando la escuchan. Acá la Colo me miró con la cara de forra que pone a veces cuando me quiere mandar a la mierda pero no se anima porque sabe la que le espera si no me compra la rifa mensual que hacemos para costearnos las vacaciones y los chiches que nos merecemos por nuestro servicio a la comunidad. 
Ya terminado esto, que habrá durado hora y media ponele, nos fuimos a tomar un café con los de la patrulla 44 porque nos merecemos un descanso después de tantas emociones. Total, si nosotros vigilamos o no, el mundo sigue girando.

Dos policías en un coche que pasa

Un cuento policial 

Lo importante es la humillación. Demostrar poder. Dar a entender que soy yo quien manda, quien impone las reglas. El poder ejecutivo se subyuga en mi presencia. El llanto de la persona detenida es la miel de la victoria, la razón del por qué me levanto a las mañanas a rezarle a la virgen para volver sano y salvo. Es lo que hace tolerar la pirámide de mandos y las órdenes del comisario que pedía que Gómez y yo fuéramos ese día de calor a vigilar Cabildo y José Hernández en pleno Diciembre, con el calor infernal y el hormiguero de gente desesperada porque ya se termina el año y no se da cuenta que en una semana empieza de nuevo. Por suerte ese día fue distinto, un poco de diversión.
Estábamos haciendo la ronda habitual, viendo si nos cruzábamos con Gisela, la piba que atiende el local de María, y si esta vez sí se anima a darme el número así le puedo tirar los galgos como se supone que haga. No sabés las ganas que le tengo a esa guacha. O de verla a Lucía, que ya le tiró la goma una vez a mi compañero, un día que su marido se había ido a repartir fiambres a Florida. De pronto nos llama Tonelli con el handy diciendo que un vecino la paró a Gustava porque dos pendejas de mierda le chorearon la billetera y salieron cagando. Estos pungas del orto. ¿No tienen nada mejor que hacer que venir a romper las pelotas a la gente que labura? Y justo un día de calor, la puta madre que las parió. Habría que matarlos a todos a estos negros de mierda.
Gómez puso primera y prendimos la sirena. Creo que es la primera vez en todo el mes que la prendemos, ya tenía miedo que no andara más. No puedo explicar la sensación de adrenalina que me mueve ese ruido; la reacción de la gente, cómo nos miran con respeto porque saben que sin nosotros no son nada. [Las personas comunes no saben defenderse de estos negros, para eso nos necesitan.]
Nos metimos por Echeverría y doblamos para Cabildo. De lejos vemos a Ramirez y Giardetti corriendo a dos sujetas con las características que decían de las Natalia Natalia. Por suerte las alcanzan enseguida porque las pelotudas van con el pelo suelto. ¿No se dan cuenta lo boludas que son? Giardetti es un capo de esto, ya estuvo como en tres persecuciones con chorros en los diez años que tiene de servicio. Dicen en el destacamento que en una casi saca el arma porque se le retobó un guachín en la plaza antes de que le metan las rejas y bueno, la cosa es que parece que no va a joder más ese pibe porque le dejó la pierna partida al medio de un garrotazo. O eso queremos creer. Volviendo al relato original, entre los dos las alcanzan tirándoles del pelo y las tiran al piso. ¡Qué lindo que fue ver eso! Las minas gritaban que no se qué, que ellas no hicieron nada, que el tipo no sé que otra cosa...bah, lo mismo de siempre. Es lo que aprenden en el curso de chorros.
Bue, la cosa es que Gustava y José las levantan con las manos en la espalda, como dice el procedimiento, y las estampan contra la pared. Le manosean todo viendo a ver si tenían un fierro o una faca pero parece que ninguna de las dos tenía nada. Así suelen hacer las pibas, por eso es más jodido meterlas en el buzón. Sacan las esposas y las sientan de golpe y porrazo (el que entendió, entendió) pegadas a la reja del local de telas de Betiana, que está de vacaciones, en la esquina de Cabildo y José Hernández, frente al Banco Nación. Ahí mismo, aparte de nosotros llegó el móvil de Fertucci y Sastre para hacer el aguante y porque cuanto más bulto, mejor. Las malvivientes se ponen a llorar porque dicen que no fueron y que no tienen nada que ver pero yo le creo a mis compañeros. Igual no sé por qué se calientan tanto si después salen enseguida. Si alguien les paga la fianza pueden pasar Año Nuevo con su familia, si es que tienen. Pero que se coman la vergüenza que se merecen por hacer las cosas mal. Si se hubieran buscado un laburo honesto en vez de ir por ahí robándole a la gente que se esfuerza por sacar el país adelante, no les hubiera pasado todo esta situación. Que aprendan que eso no lo tienen que hacer y, de paso, quién manda. Porque si se van a pasar de vivas jodiendo a los vecinos por ahí, las fuerzas le van a caer con el peso de la ley. Y nosotros no nos andamos con chiquitas. Si tenemos que fajar, fajamos, y si se nos tiene que escapar un tiro para imponernos, que Dios te ayude.
Después de eso vino la parte aburrida: el papelerío, dejar las luces girando al pedo, decirle a la gente que siga caminando, pero por suerte en esa veo a la Colo, que me venía esquivando el saludo desde que le pedí la revista el otro día y me pidió que se le pague (¿quién se cree que es? ¿no sabe quién soy yo?), a lo que me pintó decirle "¿viste lo que pasó?" y nos quedamos hablando un ratito ahí sobre cómo están las cosas últimamente, que en la semana de Navidad le sacaron dos especiales de Gente y salieron cagando, pero dónde estaba yo para protegerla (pobrecita, cree que el mundo gira a su alrededor; si sabe que a esa hora yo estaba terminando un pan dulce que nos regalaron en la seccional porque si lo llevo a casa los pibes no me dejan ni las migas) y la rematé chamuyando como el mejor: "No puedo estar en todos lados. La vida del oficial es muy sacrificada." Esa frase me la enseñó Sarategui cuando era Cabo; me dice que las minas se mueren cuando la escuchan. Acá la Colo me miró con la cara de forra que pone a veces cuando me quiere mandar a la mierda pero no se anima porque sabe la que le espera si no me compra la rifa mensual que hacemos para costearnos las vacaciones y los chiches que nos merecemos por nuestro servicio a la comunidad. 
Ya terminado esto, que habrá durado hora y media ponele, nos fuimos a tomar un café con los de la patrulla 44 porque nos merecemos un descanso después de tantas emociones. Total, si nosotros vigilamos o no, el mundo sigue girando.

lunes, 22 de noviembre de 2021

El silencio (no) es salud

 Esta entrada surge de una conversación que tuve con mi tía sobre un comentario que hice en una entrevista por mi libro.
En un momento en que hablaba sobre la libertad de expresión y la imposibilidad que suele tener el alumnado general de poder decir lo que quiere en clase (sobre todo lo referido al capítulo 2: "En búsqueda de la intimidad aplicada y lejos de la intimidación")  en un momento dije "el silencio no es salud, es enfermedad" lo cual fue una referencia a la frase que se decía en época de dictaduras militares para dar a entender de que sólo se podía hablar de los temas que la junta militar considerara correctos, quienes tomaron la frase de un cartel que estaba presente en los hospitales para que la gente aprendiera a hacer silencio y mantener la calma en un lugar de constantes emergencias. Al escuchar esta frase mi tía, profesora de yoga, me planteó que comprendió mi punto de vista pero me aclaró que "en el caso del yoga, y toda actividad que refiera a la vida espiritual de la persona el silencio es la base para conectarse con un@ mism@, de aprender a escuchar con la mente sin interferencias, siendo que ese silencio es sanador. Desde la quietud del silencio emerge nuestra verdadera esencia, nuestro verdadero ser, que está más allá de la mente.
Aquí me surge el planteo de que en las escuelas, y en la vida en general, no se tiene verdadera conciencia del poder del silencio, de la capacidad de interiorización que se tiene y que es una cuestión que se puede trabajar a futuro. Claro que está la cara oculta de por qué no se intenta que el silencio se considere relevante en la vida cotidiana: que la gente piense, reflexione sobre sus errores y redima su conducta va en contra de la sociedad de consumo y de lo que apunta la vida posmoderna. Sólo basta con darse cuenta que hoy en día es casi imposible toparse con momentos de silencio y soledad considerando la cantidad de estímulos que tenemos constantemente todas las personas. Es como si fuera una carrera por parte de los anuncios cibernéticos por ver quién y cómo captan más tu atención y por más tiempo, obligándote a vivir en una vorágine de actividades sin final, incluso estando acostad@ en tu cama a solas. Sentarse a leer, a mirar el techo o algún paisaje cercano parecen objetos lejanos comparado con la facilidad que se tiene de alcanzar nuevos conocimientos por medio de la web con sólo prender la pantalla del celular.
Esto se exacerba muchísimo más si no se tiene una preparación mental para saber afrontar las frustraciones, moverse con calma o con una psiquis estable. En este punto estoy hablando de la juventud y de las personas en formación (aunque no de manera exclusiva) que observan la realidad desde los parámetros que le indican las nuevas tecnologías y las redes sociales. 
Puede existir una confusión muy grande en sus mentes si constantemente están inquiriéndoles sobre distintas maneras de analizar la realidad y tantas miradas como links de internet. Por eso necesitamos asumir la responsabilidad como adultos de explicarles que muchas de esas visiones son demasiado personales y no necesariamente reflejan la realidad o se dicen para que el/la espectador/a piense como ell@s (siempre y cuando el/la adulto responsable pueda hacerse cargo de sus propios estímulos y tenga en claro su punto de vista sobre el tema puntual que analiza su alumn@ o allegad@ a cargo).

Yendo hacia un punto de vista más profundo sobre la cuestión, el silencio es usado como un recurso por las fuerzas del orden para mantener las cosas como están, para no alterar el panorama que rodea a los sujetos. Esto va en contra de la naturaleza humana, que requiere del cambio constante para poder realizar actividades nuevas. Somos seres sociales y en movimiento, tanto interno como externo. Necesitamos de explorar nuevos horizontes constantemente y expresar lo que pensamos sobre los temas que nos atañen. El silencio es la complicidad de otorgar la palabra y callar el punto de vista en relación a lo que está sucediendo. Es lo mismo que decir "estoy de acuerdo con lo que sucede aunque no pueda realmente decir lo que pienso por una falta de autorización interna o externa". Ejemplos de estos son la inacción frente a la represión policial, al dolor de las familias que viven en la indigencia o las situaciones de injusticia que se viven a diario. Por supuesto que no todas las personas pueden modificar esas realidades tan extremas y que darse cuenta de que se convive con las mismas es muy crudo, pero hay gente que sí tiene la posibilidad de ayudar al prójimo y ELIGE no hacerlo para continuar en el camino del beneficio personal egoísta.
Otros ejemplos del silencio usado por mecanismos del poder son los casos de abuso frente al alumnado en las escuelas (ya sea bullying o de intimidación jerárquica, por ejemplo) que son ninguneados por el personal docente o l@s directiv@s, o en ocasiones también por las familias. Hace poco estaba en una reunión y se me acercaron dos alumnas del Instituto Frederick Chopin de acá, de Mendoza, y me comunicaron una situación muy indignante que les sucedió: resulta que un profesor de danza de esa escuela supuestamente le había enviado una foto de su pene a una alumna. Esta situación es aberrante por donde se la mire y, tal como indica la ley, SIEMPRE se le debe creer al alumnado en casos como este. Siendo una escuela privada (o sea, una empresa) a pesar de que hubo protestas MASIVAS por parte del alumnado para que se sumariara al docente en cuestión, las autoridades escolares lo protegieron con excusas baratas y de hecho sancionaron a todo el alumnado que se les puso en contra pidiendo por sus derechos. Cabe destacar que en esta escuela no se les está permitido tener centro de estudiantes (de nuevo, como indica la ley que debe haber) ni clases transversales de Educación Sexual Integral (idem). Así la escuela se lavó las manos y acalló las voces de protesta. Este hecho no tuvo ningún tipo de relevancia mediática aun en tiempos de wi fi y redes sociales instantáneas. Es por esto que me parece que el silencio en ocasiones puede ser MUY perverso y controlador.
 
Sin ánimos de intentar armar la revolución desde una página de internet voy a proseguir con la reflexión. Aquí me referí al punto de vista político, siendo que en términos sociales el silencio es visto como un signo de sapiencia y de madurez, permitiendo por un lado escuchar la palabra del/la interlocutor/a y por el otro permitir un momento de pausa, de parar la pelota y de ponerse a pensar en qué es lo que está sucediendo o qué llevó a la conversación a ese punto. El diálogo requiere silencios, necesita de pausas y de aprender más a escuchar de lo que se habla. Esto lo digo por experiencia, ya que siempre fui muy ducho con la palabra tanto oral como escrita pero no así para aprender a callarme para escuchar al/la otr@. Reconozco mi error en ese aspecto como también reconozco que hubiera evitado meter la pata muchas veces si me hubiera callado en el momento oportuno. Es el autocontrol lo que suele fallar(me) y esa es una de las razones por las que no me gusta expresarme en las redes sociales: lo que se dice ahí es instantáneo y eterno, sin ningún tipo de interpretación más que la que realizan las personas que te leen, muchas veces sin conocer el contexto o la intencionalidad por la que escribiste eso.

Paradójicamente el silencio requiere de reflexión para comprenderlo, para entender las implicancias que tiene el callar en el momento oportuno o generar una pausa para continuar expresando una idea. Nos bombardean constantemente con información y nos suplican que llenemos nuestros momentos de voces, de sonidos o de "ruidos blancos" para no mirar hacia adentro y palpar nuestro interior, aquello que nos pasa y que en ocasiones nos molesta, pero que tenemos que aprender a comprender para poder trabajarlo. El silencio es poderoso, puede ser contundente o maravilloso en ocasiones y sólo se requiere de voluntad y trabajo personal para escucharlo. Acostumbrémonos a convivir con él.

El silencio (no) es salud

 Esta entrada surge de una conversación que tuve con mi tía sobre un comentario que hice en una entrevista por mi libro.
En un momento en que hablaba sobre la libertad de expresión y la imposibilidad que suele tener el alumnado general de poder decir lo que quiere en clase (sobre todo lo referido al capítulo 2: "En búsqueda de la intimidad aplicada y lejos de la intimidación")  en un momento dije "el silencio no es salud, es enfermedad" lo cual fue una referencia a la frase que se decía en época de dictaduras militares para dar a entender de que sólo se podía hablar de los temas que la junta militar considerara correctos, quienes tomaron la frase de un cartel que estaba presente en los hospitales para que la gente aprendiera a hacer silencio y mantener la calma en un lugar de constantes emergencias. Al escuchar esta frase mi tía, profesora de yoga, me planteó que comprendió mi punto de vista pero me aclaró que "en el caso del yoga, y toda actividad que refiera a la vida espiritual de la persona el silencio es la base para conectarse con un@ mism@, de aprender a escuchar con la mente sin interferencias, siendo que ese silencio es sanador. Desde la quietud del silencio emerge nuestra verdadera esencia, nuestro verdadero ser, que está más allá de la mente.
Aquí me surge el planteo de que en las escuelas, y en la vida en general, no se tiene verdadera conciencia del poder del silencio, de la capacidad de interiorización que se tiene y que es una cuestión que se puede trabajar a futuro. Claro que está la cara oculta de por qué no se intenta que el silencio se considere relevante en la vida cotidiana: que la gente piense, reflexione sobre sus errores y redima su conducta va en contra de la sociedad de consumo y de lo que apunta la vida posmoderna. Sólo basta con darse cuenta que hoy en día es casi imposible toparse con momentos de silencio y soledad considerando la cantidad de estímulos que tenemos constantemente todas las personas. Es como si fuera una carrera por parte de los anuncios cibernéticos por ver quién y cómo captan más tu atención y por más tiempo, obligándote a vivir en una vorágine de actividades sin final, incluso estando acostad@ en tu cama a solas. Sentarse a leer, a mirar el techo o algún paisaje cercano parecen objetos lejanos comparado con la facilidad que se tiene de alcanzar nuevos conocimientos por medio de la web con sólo prender la pantalla del celular.
Esto se exacerba muchísimo más si no se tiene una preparación mental para saber afrontar las frustraciones, moverse con calma o con una psiquis estable. En este punto estoy hablando de la juventud y de las personas en formación (aunque no de manera exclusiva) que observan la realidad desde los parámetros que le indican las nuevas tecnologías y las redes sociales. 
Puede existir una confusión muy grande en sus mentes si constantemente están inquiriéndoles sobre distintas maneras de analizar la realidad y tantas miradas como links de internet. Por eso necesitamos asumir la responsabilidad como adultos de explicarles que muchas de esas visiones son demasiado personales y no necesariamente reflejan la realidad o se dicen para que el/la espectador/a piense como ell@s (siempre y cuando el/la adulto responsable pueda hacerse cargo de sus propios estímulos y tenga en claro su punto de vista sobre el tema puntual que analiza su alumn@ o allegad@ a cargo).

Yendo hacia un punto de vista más profundo sobre la cuestión, el silencio es usado como un recurso por las fuerzas del orden para mantener las cosas como están, para no alterar el panorama que rodea a los sujetos. Esto va en contra de la naturaleza humana, que requiere del cambio constante para poder realizar actividades nuevas. Somos seres sociales y en movimiento, tanto interno como externo. Necesitamos de explorar nuevos horizontes constantemente y expresar lo que pensamos sobre los temas que nos atañen. El silencio es la complicidad de otorgar la palabra y callar el punto de vista en relación a lo que está sucediendo. Es lo mismo que decir "estoy de acuerdo con lo que sucede aunque no pueda realmente decir lo que pienso por una falta de autorización interna o externa". Ejemplos de estos son la inacción frente a la represión policial, al dolor de las familias que viven en la indigencia o las situaciones de injusticia que se viven a diario. Por supuesto que no todas las personas pueden modificar esas realidades tan extremas y que darse cuenta de que se convive con las mismas es muy crudo, pero hay gente que sí tiene la posibilidad de ayudar al prójimo y ELIGE no hacerlo para continuar en el camino del beneficio personal egoísta.
Otros ejemplos del silencio usado por mecanismos del poder son los casos de abuso frente al alumnado en las escuelas (ya sea bullying o de intimidación jerárquica, por ejemplo) que son ninguneados por el personal docente o l@s directiv@s, o en ocasiones también por las familias. Hace poco estaba en una reunión y se me acercaron dos alumnas del Instituto Frederick Chopin de acá, de Mendoza, y me comunicaron una situación muy indignante que les sucedió: resulta que un profesor de danza de esa escuela supuestamente le había enviado una foto de su pene a una alumna. Esta situación es aberrante por donde se la mire y, tal como indica la ley, SIEMPRE se le debe creer al alumnado en casos como este. Siendo una escuela privada (o sea, una empresa) a pesar de que hubo protestas MASIVAS por parte del alumnado para que se sumariara al docente en cuestión, las autoridades escolares lo protegieron con excusas baratas y de hecho sancionaron a todo el alumnado que se les puso en contra pidiendo por sus derechos. Cabe destacar que en esta escuela no se les está permitido tener centro de estudiantes (de nuevo, como indica la ley que debe haber) ni clases transversales de Educación Sexual Integral (idem). Así la escuela se lavó las manos y acalló las voces de protesta. Este hecho no tuvo ningún tipo de relevancia mediática aun en tiempos de wi fi y redes sociales instantáneas. Es por esto que me parece que el silencio en ocasiones puede ser MUY perverso y controlador.
 
Sin ánimos de intentar armar la revolución desde una página de internet voy a proseguir con la reflexión. Aquí me referí al punto de vista político, siendo que en términos sociales el silencio es visto como un signo de sapiencia y de madurez, permitiendo por un lado escuchar la palabra del/la interlocutor/a y por el otro permitir un momento de pausa, de parar la pelota y de ponerse a pensar en qué es lo que está sucediendo o qué llevó a la conversación a ese punto. El diálogo requiere silencios, necesita de pausas y de aprender más a escuchar de lo que se habla. Esto lo digo por experiencia, ya que siempre fui muy ducho con la palabra tanto oral como escrita pero no así para aprender a callarme para escuchar al/la otr@. Reconozco mi error en ese aspecto como también reconozco que hubiera evitado meter la pata muchas veces si me hubiera callado en el momento oportuno. Es el autocontrol lo que suele fallar(me) y esa es una de las razones por las que no me gusta expresarme en las redes sociales: lo que se dice ahí es instantáneo y eterno, sin ningún tipo de interpretación más que la que realizan las personas que te leen, muchas veces sin conocer el contexto o la intencionalidad por la que escribiste eso.

Paradójicamente el silencio requiere de reflexión para comprenderlo, para entender las implicancias que tiene el callar en el momento oportuno o generar una pausa para continuar expresando una idea. Nos bombardean constantemente con información y nos suplican que llenemos nuestros momentos de voces, de sonidos o de "ruidos blancos" para no mirar hacia adentro y palpar nuestro interior, aquello que nos pasa y que en ocasiones nos molesta, pero que tenemos que aprender a comprender para poder trabajarlo. El silencio es poderoso, puede ser contundente o maravilloso en ocasiones y sólo se requiere de voluntad y trabajo personal para escucharlo. Acostumbrémonos a convivir con él.

viernes, 15 de octubre de 2021

Lo frágil de la locura

Hay un tema que siempre me quedó latente para escribir en el blog y ahora que estoy empezando a encontrar un equilibrio dentro de la vida que quiero tener considero que puedo hacerlo. Se trata de la salud mental (aprovechando que hace unos días fue el día mundial en que se habla del tema).
Este diría que fue uno de los grandes descubrimientos que se me dio en mi vida, derribando mitos que pensaba desde chico. Creo que no me pasa sólo a mí, sino que a muchas personas más, teniendo en cuenta que no se visibiliza de la misma manera la salud física que la mental aunque ambas tienen iguales relevancias en el funcionamiento del cuerpo humano.
Damos por sentado que todas las personas tienen un desarrollo "normal" de su bienestar mental pero a medida que te adentrás en la vida adulta ves que no es así, que de hecho la gran mayoría de las personas tienen algún trastorno que debería tratarse con profesionales. Ya sea referido a la depresión, la bipolaridad, la abulia y el desgano, el espectro autista, retrasos madurativos, trastornos de ansiedad, TOCs, desórdenes alimenticios, hiperactividad, problemas en la capacidad de empatía y dilemas sociales, o un larguísimo etcétera que estoy seguro que mientras leés esto vas pensando en algún familiar o amig@ que padece o te ha comentado conflictos referidos a alguno de estos temas.
Tan común como tener una mutación genética o algún accidente que te haya invalidado una parte del cuerpo para realizar alguna actividad es que se tiene alguna condición mental, aunque sea de manera leve. El problema reside en que las imágenes de "cuerpos perfectos" que muestra la televisión y las series en general en pocas ocasiones transmiten con naturalidad que se pueda tener un conflicto desde el plano mental. Y por eso considero que es algo de lo que me compete hablar, siendo que se está dejando de lado una parte fundamental de la construcción del personaje (¿hace cuánto no citaba a Stanislavsky?) que se trata del conflicto interno, tanto así como su relación con l@s otr@s (conflicto con un otro) y con el medio que l@ rodea (conflicto con el entorno). Me surgió hablar de esto ahora porque estoy trabajando el tema a diario, sumado a que estoy viendo la tercera temporada de "Sex Education" y me causa gracia que trataron de poner todos los conflictos posibles en una sola serie, de una manera exagerada, pero dando a entender de que todas las personas tienen algún padecimiento o alguna condición no-normativa en la sociedad y que no debería ser eso lo que resalta de cada un@.
Me llama cada vez más la atención poder adentrarme en las familias con las que trabajo y descubrir todo lo que les sucedió para que lleguen al punto en el que están, a la vez que trato de salvar las cagadas que derivaron de un año de encierro. Más allá de las muertes, lo cual es obviamente un punto muy doloroso, lo peor que nos dejó la pandemia fue la desnudez que nos dejó a nivel de salud mental y la fragilidad con que quedaron algunas personas, siendo que en ocasiones les destrozó la psiquis el hecho de estar casi un año encerrad@s. Acá es donde puedo compararlo con una guerra, por las consecuencias catastróficas que nos dejó aunque más que nada dentro de nuestras cabezas y nos mostró que más allá de lo que comunicamos al mundo, seguimos siendo prisioner@s de nuestro lóbulo frontal desarrollado, con una sensación de encierro que puede que nos persiga en un futuro, aunque con la "tranquilidad" de que ese dolor es compartido por otras 7 mil millones de personas en el resto del mundo.
Hablando desde un plano más personal, me tomó muchos años comprender que las vidas que yo veía a diario no se correspondían con lo que pasaba en la televisión desde la sanidad mental. Y más años todavía poder comprender lo que me pasa adentro de mi mente (lo cual sigue siendo una incógnita en ocasiones), dándome cuenta de los errores que cometí y cometo porque no comprendo ciertos aspectos que para otras personas son evidentes; en mi caso son las convenciones sociales y las relaciones sentimentales lo que más me cuesta y lo que sé que tengo que trabajar para no lastimarme o lastimar a otr@s. Muchas veces no le encuentro sentido a percepciones que veo en otras personas como el miedo al fracaso o el "tacto" para hablar de ciertos temas, o el temor a ofender a otr@s cuando se habla. Sé que esta va a ser mi condena porque es un riesgo que tomo en cada paso que doy, pero no vine al mundo a caer bien sino a decir lo que pienso y transformarlo en un espacio más apacible para que las generaciones futuras puedan vivir mejor.
Ya adentrándome en la etapa de la vida que me toca transitar y por la experiencia que me dieron los años, pude ver que en la convivencia diaria se desnudan muchos aspectos que en otras ocasiones o para algunas personas pueden resultar insoportables (por eso trato de espantar a las personas diciéndoles que es una tortura vivir conmigo, aunque yo sé que no es así) que tienen relación directa con el pasado y presente de la persona y lo que nos hace más humanos, cuando estamos despojad@s de las máscaras que nos obliga a ponernos la sociedad. Y lo digo sabiendo que serían pocas las personas con las cuales podría convivir de aquí en más, siendo una de ellas de la que estoy enamorado hace tantísimos años y la cual acepto conociendo sus condiciones mentales y todo lo que sufrió (y sufre) por consecuencia de no ser "normal" o porque las personas a su alrededor la lastimaron por no darle un espacio de desarrollo para su capacidad, más allá de lo que mostrara por fuera.
También planteándome con más fuerza el rol de la paternidad que puede que tarde unos cuantos años más en aparecer pero que voy estudiando como si fuera una tesis de vida que voy a rendir cuando me sienta preparado para hacerlo.
Esto era lo que quería decir y comunicar desde este lugar, ya más cómodo que en otras ocasiones y a pocos meses de asentarme definitivamente en un departamento donde pueda desensillar todo lo que fui acumulando en los últimos casi ocho años de vida, sumado a lo que había vivido antes de eso. Es mucha información para asimilar, mucho material para ordenar, y muchos libros por (re)leer para tener todo como quiero, aunque en constante dinamismo.
Espero que este posteo haya dejado más preguntas que respuestas y que sea el puntapié para poder hablar de lo que nos pasa por dentro, siendo que por suerte el mundo se va abriendo cada vez más a aceptar que no somos personas iguales y que la sanidad mental es una utopía por alcanzar, siendo más coherente buscar un equilibrio de fuerzas internas más que una falsa perfección de fantasía.

Lo frágil de la locura

Hay un tema que siempre me quedó latente para escribir en el blog y ahora que estoy empezando a encontrar un equilibrio dentro de la vida que quiero tener considero que puedo hacerlo. Se trata de la salud mental (aprovechando que hace unos días fue el día mundial en que se habla del tema).
Este diría que fue uno de los grandes descubrimientos que se me dio en mi vida, derribando mitos que pensaba desde chico. Creo que no me pasa sólo a mí, sino que a muchas personas más, teniendo en cuenta que no se visibiliza de la misma manera la salud física que la mental aunque ambas tienen iguales relevancias en el funcionamiento del cuerpo humano.
Damos por sentado que todas las personas tienen un desarrollo "normal" de su bienestar mental pero a medida que te adentrás en la vida adulta ves que no es así, que de hecho la gran mayoría de las personas tienen algún trastorno que debería tratarse con profesionales. Ya sea referido a la depresión, la bipolaridad, la abulia y el desgano, el espectro autista, retrasos madurativos, trastornos de ansiedad, TOCs, desórdenes alimenticios, hiperactividad, problemas en la capacidad de empatía y dilemas sociales, o un larguísimo etcétera que estoy seguro que mientras leés esto vas pensando en algún familiar o amig@ que padece o te ha comentado conflictos referidos a alguno de estos temas.
Tan común como tener una mutación genética o algún accidente que te haya invalidado una parte del cuerpo para realizar alguna actividad es que se tiene alguna condición mental, aunque sea de manera leve. El problema reside en que las imágenes de "cuerpos perfectos" que muestra la televisión y las series en general en pocas ocasiones transmiten con naturalidad que se pueda tener un conflicto desde el plano mental. Y por eso considero que es algo de lo que me compete hablar, siendo que se está dejando de lado una parte fundamental de la construcción del personaje (¿hace cuánto no citaba a Stanislavsky?) que se trata del conflicto interno, tanto así como su relación con l@s otr@s (conflicto con un otro) y con el medio que l@ rodea (conflicto con el entorno). Me surgió hablar de esto ahora porque estoy trabajando el tema a diario, sumado a que estoy viendo la tercera temporada de "Sex Education" y me causa gracia que trataron de poner todos los conflictos posibles en una sola serie, de una manera exagerada, pero dando a entender de que todas las personas tienen algún padecimiento o alguna condición no-normativa en la sociedad y que no debería ser eso lo que resalta de cada un@.
Me llama cada vez más la atención poder adentrarme en las familias con las que trabajo y descubrir todo lo que les sucedió para que lleguen al punto en el que están, a la vez que trato de salvar las cagadas que derivaron de un año de encierro. Más allá de las muertes, lo cual es obviamente un punto muy doloroso, lo peor que nos dejó la pandemia fue la desnudez que nos dejó a nivel de salud mental y la fragilidad con que quedaron algunas personas, siendo que en ocasiones les destrozó la psiquis el hecho de estar casi un año encerrad@s. Acá es donde puedo compararlo con una guerra, por las consecuencias catastróficas que nos dejó aunque más que nada dentro de nuestras cabezas y nos mostró que más allá de lo que comunicamos al mundo, seguimos siendo prisioner@s de nuestro lóbulo frontal desarrollado, con una sensación de encierro que puede que nos persiga en un futuro, aunque con la "tranquilidad" de que ese dolor es compartido por otras 7 mil millones de personas en el resto del mundo.
Hablando desde un plano más personal, me tomó muchos años comprender que las vidas que yo veía a diario no se correspondían con lo que pasaba en la televisión desde la sanidad mental. Y más años todavía poder comprender lo que me pasa adentro de mi mente (lo cual sigue siendo una incógnita en ocasiones), dándome cuenta de los errores que cometí y cometo porque no comprendo ciertos aspectos que para otras personas son evidentes; en mi caso son las convenciones sociales y las relaciones sentimentales lo que más me cuesta y lo que sé que tengo que trabajar para no lastimarme o lastimar a otr@s. Muchas veces no le encuentro sentido a percepciones que veo en otras personas como el miedo al fracaso o el "tacto" para hablar de ciertos temas, o el temor a ofender a otr@s cuando se habla. Sé que esta va a ser mi condena porque es un riesgo que tomo en cada paso que doy, pero no vine al mundo a caer bien sino a decir lo que pienso y transformarlo en un espacio más apacible para que las generaciones futuras puedan vivir mejor.
Ya adentrándome en la etapa de la vida que me toca transitar y por la experiencia que me dieron los años, pude ver que en la convivencia diaria se desnudan muchos aspectos que en otras ocasiones o para algunas personas pueden resultar insoportables (por eso trato de espantar a las personas diciéndoles que es una tortura vivir conmigo, aunque yo sé que no es así) que tienen relación directa con el pasado y presente de la persona y lo que nos hace más humanos, cuando estamos despojad@s de las máscaras que nos obliga a ponernos la sociedad. Y lo digo sabiendo que serían pocas las personas con las cuales podría convivir de aquí en más, siendo una de ellas de la que estoy enamorado hace tantísimos años y la cual acepto conociendo sus condiciones mentales y todo lo que sufrió (y sufre) por consecuencia de no ser "normal" o porque las personas a su alrededor la lastimaron por no darle un espacio de desarrollo para su capacidad, más allá de lo que mostrara por fuera.
También planteándome con más fuerza el rol de la paternidad que puede que tarde unos cuantos años más en aparecer pero que voy estudiando como si fuera una tesis de vida que voy a rendir cuando me sienta preparado para hacerlo.
Esto era lo que quería decir y comunicar desde este lugar, ya más cómodo que en otras ocasiones y a pocos meses de asentarme definitivamente en un departamento donde pueda desensillar todo lo que fui acumulando en los últimos casi ocho años de vida, sumado a lo que había vivido antes de eso. Es mucha información para asimilar, mucho material para ordenar, y muchos libros por (re)leer para tener todo como quiero, aunque en constante dinamismo.
Espero que este posteo haya dejado más preguntas que respuestas y que sea el puntapié para poder hablar de lo que nos pasa por dentro, siendo que por suerte el mundo se va abriendo cada vez más a aceptar que no somos personas iguales y que la sanidad mental es una utopía por alcanzar, siendo más coherente buscar un equilibrio de fuerzas internas más que una falsa perfección de fantasía.

sábado, 2 de octubre de 2021

Ángel de la soledad

 No puedo pretender que todas mis entradas sean sobre política y crítica social. Hay días en que necesito expresar lo que tengo dentro, lo que soy y lo que construí adentro mío en los últimos 32 años.
Estoy saliendo de mi zona de comfort de viajes por primera vez desde hace muchos años y encontrándome con lo que acumulé adentro mío para ponerme a pensar en qué es lo que realmente me pasa. Y comenzar a trabajar en el mundo de la salud mental también hace que reflexione sobre mi pasado y presente, y sobre la vida que tengo.
¿Quién soy? ¿Qué quiero? ¿Para qué hago lo que hago? ¿Cómo fue y es mi vínculo con las demás?
No es fácil llegar a la adultez entero y sin rasguños. Pero los años van enseñando que parar la pelota te enfrenta con el espejo, te guste o no lo que ves. Y sí, me gusta lo que veo, amo mi reflejo y me siento muy orgulloso de todo lo que logré hasta ahora, sabiendo que es el primer paso de todos los que voy a dar. El dilema no es ese por suerte, sino la alteridad. Las cenizas que quedaron en el suelo de la última vez que alguien me dijo buen día apenas me desperté y los resabios del aroma de una noche de sueños compartidos. El desgano de salir a buscar algo que no sé cómo encontrar ni con la paciencia que tenía hace unos años de soportar teorías inconexas. Ya no soy el que era de chico, aunque el reclamo es el mismo, desde otro lugar, del mismo frente. 
Los días soleados ayudan a florecer, ese es mi consuelo. Y mi caballo de metal me ayuda a llegar más rápido al lugar que desconozco, siempre yendo con la soledad a cuestas. 
Cuesta.
Soy áxido y sin filtros, me siento a veces adicto y procastinador porque la voluntad no alcanza para llegar a donde quiero llegar. Son pensamientos etéreos, vanas preguntas que quedan en el aire, incógnitas que se resuelven trabajando duro y encontrando palabras bonitas en voces sin rostro. O al menos eso es lo que dice la teoría. La realidad es un poco más compleja y sin finales felices.
Me toca enfrentarme a mí mismo y darme cuenta que sólo yo me tengo cuando me necesito. Cuando el abrazo puede ser salvador pero pedirlo, innecesario. Inspirarse en las incipientes nubes hasta verme desnudo con mi alma sola. Rogarle al futuro por seguir siendo yo el resto de mi vida.
Compartir lo que más anhelo sólo para que la otra persona me sonría cuando se lo digo y le hablo del tema.
¿Pero esto te pasa siempre? No, sólo a veces estoy así, pero es necesario decírmelo y comprenderlo para poder trabajarlo. Soy una mezcla de contradicciones que camina a un paso que a veces parece detenido en el tiempo y por otras como un haz de luz que no se muestra con facilidad, que no deja pasar el malestar ni hacerlo notar a los demás. No son las miradas, es el yo.
Regurgitarme y escupir lo que mejor sé hacer que está mezclado en ese mazo de cartas que barajo con paciencia sin final.
Resucito la acción poética que se esconde en las paredes de mi mente para mostrarme que no sólo soy una materia gris bonita y admirable. Tengo un corazón latiendo con fuerza, y tengo necesidades como cualquier ser humano, aunque no no no lo manifieste con agudeza.
Soy un virus en el Sistema, un glitch en la formación de esta generación, un error en la Matrix que busca la antipsiquiatría antes que tomar las pastillas. Pero más allá de las jocosas etiquetas, sigo siendo yo. Una persona común y corriente, que come, que bebe, que ama y es amado. Que espera a la Mesías con la mesa preparada todos los días y una lista de temas para una conversación agradable, haciéndole creer que no la extraño y no la esperé todo este tiempo. No sé si el amor existe, pero mis sentimientos son eso, lo que me dicen que son, sin tapujos, sin presiones y sin pestañear porque quizás pueda hablar mucho de mí y nunca me falten temas, pero la vida está hecha para ser compartida.

Ángel de la soledad

 No puedo pretender que todas mis entradas sean sobre política y crítica social. Hay días en que necesito expresar lo que tengo dentro, lo que soy y lo que construí adentro mío en los últimos 32 años.
Estoy saliendo de mi zona de comfort de viajes por primera vez desde hace muchos años y encontrándome con lo que acumulé adentro mío para ponerme a pensar en qué es lo que realmente me pasa. Y comenzar a trabajar en el mundo de la salud mental también hace que reflexione sobre mi pasado y presente, y sobre la vida que tengo.
¿Quién soy? ¿Qué quiero? ¿Para qué hago lo que hago? ¿Cómo fue y es mi vínculo con las demás?
No es fácil llegar a la adultez entero y sin rasguños. Pero los años van enseñando que parar la pelota te enfrenta con el espejo, te guste o no lo que ves. Y sí, me gusta lo que veo, amo mi reflejo y me siento muy orgulloso de todo lo que logré hasta ahora, sabiendo que es el primer paso de todos los que voy a dar. El dilema no es ese por suerte, sino la alteridad. Las cenizas que quedaron en el suelo de la última vez que alguien me dijo buen día apenas me desperté y los resabios del aroma de una noche de sueños compartidos. El desgano de salir a buscar algo que no sé cómo encontrar ni con la paciencia que tenía hace unos años de soportar teorías inconexas. Ya no soy el que era de chico, aunque el reclamo es el mismo, desde otro lugar, del mismo frente. 
Los días soleados ayudan a florecer, ese es mi consuelo. Y mi caballo de metal me ayuda a llegar más rápido al lugar que desconozco, siempre yendo con la soledad a cuestas. 
Cuesta.
Soy áxido y sin filtros, me siento a veces adicto y procastinador porque la voluntad no alcanza para llegar a donde quiero llegar. Son pensamientos etéreos, vanas preguntas que quedan en el aire, incógnitas que se resuelven trabajando duro y encontrando palabras bonitas en voces sin rostro. O al menos eso es lo que dice la teoría. La realidad es un poco más compleja y sin finales felices.
Me toca enfrentarme a mí mismo y darme cuenta que sólo yo me tengo cuando me necesito. Cuando el abrazo puede ser salvador pero pedirlo, innecesario. Inspirarse en las incipientes nubes hasta verme desnudo con mi alma sola. Rogarle al futuro por seguir siendo yo el resto de mi vida.
Compartir lo que más anhelo sólo para que la otra persona me sonría cuando se lo digo y le hablo del tema.
¿Pero esto te pasa siempre? No, sólo a veces estoy así, pero es necesario decírmelo y comprenderlo para poder trabajarlo. Soy una mezcla de contradicciones que camina a un paso que a veces parece detenido en el tiempo y por otras como un haz de luz que no se muestra con facilidad, que no deja pasar el malestar ni hacerlo notar a los demás. No son las miradas, es el yo.
Regurgitarme y escupir lo que mejor sé hacer que está mezclado en ese mazo de cartas que barajo con paciencia sin final.
Resucito la acción poética que se esconde en las paredes de mi mente para mostrarme que no sólo soy una materia gris bonita y admirable. Tengo un corazón latiendo con fuerza, y tengo necesidades como cualquier ser humano, aunque no no no lo manifieste con agudeza.
Soy un virus en el Sistema, un glitch en la formación de esta generación, un error en la Matrix que busca la antipsiquiatría antes que tomar las pastillas. Pero más allá de las jocosas etiquetas, sigo siendo yo. Una persona común y corriente, que come, que bebe, que ama y es amado. Que espera a la Mesías con la mesa preparada todos los días y una lista de temas para una conversación agradable, haciéndole creer que no la extraño y no la esperé todo este tiempo. No sé si el amor existe, pero mis sentimientos son eso, lo que me dicen que son, sin tapujos, sin presiones y sin pestañear porque quizás pueda hablar mucho de mí y nunca me falten temas, pero la vida está hecha para ser compartida.

viernes, 17 de septiembre de 2021

¿Por qué no se van?

 Volví a este espacio de escritura después de tener un período en que la luna me tapaba la energía para escribir (o lo que sea que haya pasado en el medio con mi inspiración).
Tengo una entrada pendiente sobre los Juegos Olímpicos que lamentablemente quedará para otra ocasión porque no me siento en condiciones de hacerla ahora, y otras dos a medio escribir que terminaré algún día.

En esta ocasión no podía pasar por alto el BOCHORNO que fueron estas elecciones primarias en la Argentina, siendo que lo que más primó no fueron promesas de campaña sino la atención neo-mediática y la caricaturización de los personajes que se armaron l@s polític@s para que les elijan en esta instancia.
Estoy del lado de Ale Marin al evaluar el "cringe" de algunos spots, como si lo que realmente importara, sobre todo para captar el público joven (entre un 30 y 33% de los votantes que tendrían menos de 30 años) es el supuesto carisma que tiene cada postulad@ y su relación con las redes sociales.
Hubo muchas ocasiones en las cuales se subestimaba a la juventud mostrándole mensajes forzados, como ser TikToks, haciendo reels para IG o entrevistas en Twitch, de polític@s que en su puta vida pisaron esas plataformas y tratan de decir "votá por mí" desde el medio que mejor maneja el público joven y adolescente, quedando muy mal parad@s en todo aspecto. Pero esta estrategia que a mí parecer me parece ridícula le funcionó a la derecha y a la nueva derecha para convencer fugazmente a las personas que recién se inician en este tema de la demofarsa o que descreen de las iniciativas que tomaron puestos legislativos y ejecutivos en los últimos 18 años porque las consideran obsoletas y rancias. 

Y putos economistas se llenan la boca hablando de las leyes del mercado, y a mí qué me importa ese mercado/ si esas leyes son las que contarán la historia de la degradación del ser humano y de cómo fue esclavizado

Es justamente este nuevo conservacionismo aquel que "se hizo el lifting" (citando a Salsa Criolla) y ahora convence a l@s menores de 40 años que son el futuro, cuando está más que demostrado que tanto en Chile como en Estados Unidos como en Inglaterra las políticas neoliberales a rajatabla no funcionaron y originaron más problemas que soluciones. Y eso que no me estoy metiendo con los ´90 en la Argentina y las medidas extremas y generadoras de pobreza que se hicieron con el menemismo, lo cual seguimos pagando al día de hoy.
Sorprendentemente incluso para los mismos candidatos (sí, lo pongo en masculino), un extravagante y poco diplomático Milei fue pre-electo por más del 10% del electorado de Capital Federal lo cual da un indicio poco prometedor con respecto a las políticas que él mismo vocifera a viva voz cada vez que puede. A pesar de que estudió economía y denota conocimiento exhaustivo sobre diversas corrientes de la materia, es preocupante que haya alrededor de 300000 personas votaron por esta falange, siendo que sus propuestas tienden a una corriente elitista y meritocrática, emparentada con los dichos de Agustín Laje y otros (de nuevo en masculino) representantes del neo-liberalismo conservador que dejó estragos en el mundo. Con esto no quiero decir que defienda lo que hace la izquierda más socialista (ponele que pueda existir un camino así después de los fracasos en Cuba y Venezuela), pero me parece al menos un llamado la atención sobre la situación política que sucede en el país, sobre todo impulsada desde los electores más jóvenes (otra vez: en masculino).

A dedo voy decidiendo quién gobernará

La democracia así como se la ve está demasiado errada en tantos aspectos que me da vergüenza saber que la gente sigue yendo a votar, aunque en la mayoría de los casos lo hacen por seguir a la masa o por bronca de no haber tenido la posibilidad cuando eran jóvenes. Sea cual sea el motivo, se sigue repitiendo la misma fórmula que está destrozando un país por demás capaz de ser potencia mundial y mostrando las elecciones como una competencia en la cual un partido gana y el otro pierde, más parecido a un juego circense que a un tema tan serio como la elección de "representantes" (nótese las comillas).
Tal y como vengo haciendo desde los 16 años descreo totalmente de cualquier político que diga que viene a ser "el salvador de la Patria" o a liberarnos de todos los males porque en serio que toman a la gente de estúpida. Son pocas las personas que se dedican a la política que realmente hacen las cosas bien y cumplen en función de sus gobernad@s (ay, pero qué horrible que suena esa palabra), aunque sea temporalmente, y se informan de los temas que están en boga y plantean un cambio positivo para la población. El resto son un insulto para aquell@s que investigamos, vamos a trabajar a diario o consideramos que puede mejorar el sitio donde vivimos. Me da muchísima bronca que haya tanto cotorrerío relacionado a este tema tan serio y que se lo tome para la joda cuando tienen las vidas de casi 50 millones de personas dependiendo de lo que hagan en las Cámaras y el Congreso. Eso sin contar que los sueldos que tienen y los puestos faraónicos que ocupan son PRIVILEGIOS que ningún otro ciudadano puede acceder por más que lo intente. Por esto es que no considero que esta gente me represente, porque yo no soy así. Yo no estoy ganando 2500 dólares por mes por ir a trabajar y de hecho, no conozco ni conocí en mi vida a nadie que tuviera ese sueldo tan absurdo en un país económicamente tan pobre. 
¿Qué es el sueldo de representantes más bajo de Sudamérica? Entonces habría que plantearse no el hecho de subirles más los sueldos de manera obscena (como propuso compungida Fernanda Vallejos del Frente de Todxs), sino ver cómo hacer para que un/a emplead@ común y corriente pueda alcanzarlos, o al menos quedar cerca. Ni siquiera en el sector privado pueden verse sueldos tan inmensos (teniendo en cuenta que es entre OCHO Y DIEZ VECES superior al sueldo promedio), lo cual ya nos presenta un problema de representatividad y de simbolismo: ¿Es el trabajo de un/a diputad@ o un/a legislador/a ocho o diez veces más importante que el de un/a docente, un banquero o una enfermera? Desafío a que alguien me diga que sí, que lo es. Y si me responden que es porque sus decisiones afectan a muchas más personas, estamos olvidando el eje y la relevancia que tienen los trabajos que son más meticulosos y personales. Porque un psicólogo no puede atender a 48 millones de personas a la vez, una doctora no puede curar a todo el hospital al mismo tiempo y un conductor no puede llevar mercancías para toda una ciudad en una sola ocasión. Nos olvidamos que "vivimos en una sociedad" y que las decisiones de un@s afectan a otr@s, tal como expresa pantomímicamente la ley electoral.

Nos olvidamos que vivimos en la Argentina, el país de los vivos. El lugar donde las leyes son consejos que seguís si te pinta y que vas a la cárcel sólo por ser pobre o porque tu caso empapeló los diarios y canales de televisión, no por ser estafador/a o una amenaza real para las mujeres, disidencias o demás personas.
No confío en la democracia, no creo que sea el camino más adecuado para seguir y por supuesto que tampoco podría vivir en un gobierno absolutista. La gente que estudia ciencias políticas se olvida, ignora o ningunea que la anarquía fue y es la única corriente social y política incapaz de tener corrupción, malversación de fondos o líderes eternos (de hecho, no tiene líderes). Pregúntenle a las cooperativas cómo es su funcionamiento, a los caracoles zapatistas cómo es su organización horizontal o a los Ateneos Libertarios asambleístas si no me creen. O lean qué era la F.O.R.A. antes de que el peronismo metiera sus narices en las reuniones de inmigrantes que buscaban vivir en un lugar un poco más digno que un conventillo de mala muerte.
Mi camino es el de la acción directa, el del apoyo a lo que creo necesario, el de La Protesta, El Perseguido, La Antorcha y La Batalla. NO ES el de La Nación o La Razón.

Se cagan en mí, se cagan en vos y en la sangre que el Pueblo derramó

Otra cuestión de último momento que me sacó de mis casillas fue la tentativa renuncia masiva de la mitad de l@s ministr@s de la Nación. Es un disparate, una burla y una falta de respeto esta reacción tan infantil sin coraje y sin actitud para con el país la de encapricharse e intentar saltar del barco en la mitad del crucero, por un mandato de una superior o por no hacerse cargo de la situación en la que está el territorio que JURARON defender. Espero que Dios y la Patria, si es que existen, se los demanden. 
Me hizo acordar mucho a la reacción idiota y apática que hizo el ex-presidente cuando "perdió" las PASO del 2019. Vivimos en un país gobernado por incoherentes, cobardes y abominables seres a l@s que poco les importa el bienestar de la gente que les dio la voz de mando, sino sus beneficios personales. 
¿Y sabés qué es lo peor de este juego? Que cuando pase el temblor y se vuelvan a postular para otro puesto legislativo LA GENTE L@S VA A VOLVER A VOTAR. Son l@s mism@s pelotud@s de siempre, con otro peinado o un traje de colores, con la misma cara de imbécil y la sonrisa bonachona atada con alambres que se compra el voto y el dinero de las personas felices por emitir su juicio de votación.
Claro que no es ninguna casualidad que los partidos políticos más elegidos sean los que tienen y hacen más publicidad, tanto en la vida real como en la virtual y que no haya ninguna ley que prohíba que los partidos oficialistas NO utilicen dinero del fondo público para autofinanciarse. Porque el Sistema es así, es la corrupción humana la que manda y la democracia es un juego donde pierden l@s votantes, felices de haberse pronunciado a favor o en contra de un colectivo que se ve en la tele, como el reality show más perverso que se ve a diario. Que empiecen los juegos.

¿Por qué no se van?

 Volví a este espacio de escritura después de tener un período en que la luna me tapaba la energía para escribir (o lo que sea que haya pasado en el medio con mi inspiración).
Tengo una entrada pendiente sobre los Juegos Olímpicos que lamentablemente quedará para otra ocasión porque no me siento en condiciones de hacerla ahora, y otras dos a medio escribir que terminaré algún día.

En esta ocasión no podía pasar por alto el BOCHORNO que fueron estas elecciones primarias en la Argentina, siendo que lo que más primó no fueron promesas de campaña sino la atención neo-mediática y la caricaturización de los personajes que se armaron l@s polític@s para que les elijan en esta instancia.
Estoy del lado de Ale Marin al evaluar el "cringe" de algunos spots, como si lo que realmente importara, sobre todo para captar el público joven (entre un 30 y 33% de los votantes que tendrían menos de 30 años) es el supuesto carisma que tiene cada postulad@ y su relación con las redes sociales.
Hubo muchas ocasiones en las cuales se subestimaba a la juventud mostrándole mensajes forzados, como ser TikToks, haciendo reels para IG o entrevistas en Twitch, de polític@s que en su puta vida pisaron esas plataformas y tratan de decir "votá por mí" desde el medio que mejor maneja el público joven y adolescente, quedando muy mal parad@s en todo aspecto. Pero esta estrategia que a mí parecer me parece ridícula le funcionó a la derecha y a la nueva derecha para convencer fugazmente a las personas que recién se inician en este tema de la demofarsa o que descreen de las iniciativas que tomaron puestos legislativos y ejecutivos en los últimos 18 años porque las consideran obsoletas y rancias. 

Y putos economistas se llenan la boca hablando de las leyes del mercado, y a mí qué me importa ese mercado/ si esas leyes son las que contarán la historia de la degradación del ser humano y de cómo fue esclavizado

Es justamente este nuevo conservacionismo aquel que "se hizo el lifting" (citando a Salsa Criolla) y ahora convence a l@s menores de 40 años que son el futuro, cuando está más que demostrado que tanto en Chile como en Estados Unidos como en Inglaterra las políticas neoliberales a rajatabla no funcionaron y originaron más problemas que soluciones. Y eso que no me estoy metiendo con los ´90 en la Argentina y las medidas extremas y generadoras de pobreza que se hicieron con el menemismo, lo cual seguimos pagando al día de hoy.
Sorprendentemente incluso para los mismos candidatos (sí, lo pongo en masculino), un extravagante y poco diplomático Milei fue pre-electo por más del 10% del electorado de Capital Federal lo cual da un indicio poco prometedor con respecto a las políticas que él mismo vocifera a viva voz cada vez que puede. A pesar de que estudió economía y denota conocimiento exhaustivo sobre diversas corrientes de la materia, es preocupante que haya alrededor de 300000 personas votaron por esta falange, siendo que sus propuestas tienden a una corriente elitista y meritocrática, emparentada con los dichos de Agustín Laje y otros (de nuevo en masculino) representantes del neo-liberalismo conservador que dejó estragos en el mundo. Con esto no quiero decir que defienda lo que hace la izquierda más socialista (ponele que pueda existir un camino así después de los fracasos en Cuba y Venezuela), pero me parece al menos un llamado la atención sobre la situación política que sucede en el país, sobre todo impulsada desde los electores más jóvenes (otra vez: en masculino).

A dedo voy decidiendo quién gobernará

La democracia así como se la ve está demasiado errada en tantos aspectos que me da vergüenza saber que la gente sigue yendo a votar, aunque en la mayoría de los casos lo hacen por seguir a la masa o por bronca de no haber tenido la posibilidad cuando eran jóvenes. Sea cual sea el motivo, se sigue repitiendo la misma fórmula que está destrozando un país por demás capaz de ser potencia mundial y mostrando las elecciones como una competencia en la cual un partido gana y el otro pierde, más parecido a un juego circense que a un tema tan serio como la elección de "representantes" (nótese las comillas).
Tal y como vengo haciendo desde los 16 años descreo totalmente de cualquier político que diga que viene a ser "el salvador de la Patria" o a liberarnos de todos los males porque en serio que toman a la gente de estúpida. Son pocas las personas que se dedican a la política que realmente hacen las cosas bien y cumplen en función de sus gobernad@s (ay, pero qué horrible que suena esa palabra), aunque sea temporalmente, y se informan de los temas que están en boga y plantean un cambio positivo para la población. El resto son un insulto para aquell@s que investigamos, vamos a trabajar a diario o consideramos que puede mejorar el sitio donde vivimos. Me da muchísima bronca que haya tanto cotorrerío relacionado a este tema tan serio y que se lo tome para la joda cuando tienen las vidas de casi 50 millones de personas dependiendo de lo que hagan en las Cámaras y el Congreso. Eso sin contar que los sueldos que tienen y los puestos faraónicos que ocupan son PRIVILEGIOS que ningún otro ciudadano puede acceder por más que lo intente. Por esto es que no considero que esta gente me represente, porque yo no soy así. Yo no estoy ganando 2500 dólares por mes por ir a trabajar y de hecho, no conozco ni conocí en mi vida a nadie que tuviera ese sueldo tan absurdo en un país económicamente tan pobre. 
¿Qué es el sueldo de representantes más bajo de Sudamérica? Entonces habría que plantearse no el hecho de subirles más los sueldos de manera obscena (como propuso compungida Fernanda Vallejos del Frente de Todxs), sino ver cómo hacer para que un/a emplead@ común y corriente pueda alcanzarlos, o al menos quedar cerca. Ni siquiera en el sector privado pueden verse sueldos tan inmensos (teniendo en cuenta que es entre OCHO Y DIEZ VECES superior al sueldo promedio), lo cual ya nos presenta un problema de representatividad y de simbolismo: ¿Es el trabajo de un/a diputad@ o un/a legislador/a ocho o diez veces más importante que el de un/a docente, un banquero o una enfermera? Desafío a que alguien me diga que sí, que lo es. Y si me responden que es porque sus decisiones afectan a muchas más personas, estamos olvidando el eje y la relevancia que tienen los trabajos que son más meticulosos y personales. Porque un psicólogo no puede atender a 48 millones de personas a la vez, una doctora no puede curar a todo el hospital al mismo tiempo y un conductor no puede llevar mercancías para toda una ciudad en una sola ocasión. Nos olvidamos que "vivimos en una sociedad" y que las decisiones de un@s afectan a otr@s, tal como expresa pantomímicamente la ley electoral.

Nos olvidamos que vivimos en la Argentina, el país de los vivos. El lugar donde las leyes son consejos que seguís si te pinta y que vas a la cárcel sólo por ser pobre o porque tu caso empapeló los diarios y canales de televisión, no por ser estafador/a o una amenaza real para las mujeres, disidencias o demás personas.
No confío en la democracia, no creo que sea el camino más adecuado para seguir y por supuesto que tampoco podría vivir en un gobierno absolutista. La gente que estudia ciencias políticas se olvida, ignora o ningunea que la anarquía fue y es la única corriente social y política incapaz de tener corrupción, malversación de fondos o líderes eternos (de hecho, no tiene líderes). Pregúntenle a las cooperativas cómo es su funcionamiento, a los caracoles zapatistas cómo es su organización horizontal o a los Ateneos Libertarios asambleístas si no me creen. O lean qué era la F.O.R.A. antes de que el peronismo metiera sus narices en las reuniones de inmigrantes que buscaban vivir en un lugar un poco más digno que un conventillo de mala muerte.
Mi camino es el de la acción directa, el del apoyo a lo que creo necesario, el de La Protesta, El Perseguido, La Antorcha y La Batalla. NO ES el de La Nación o La Razón.

Se cagan en mí, se cagan en vos y en la sangre que el Pueblo derramó

Otra cuestión de último momento que me sacó de mis casillas fue la tentativa renuncia masiva de la mitad de l@s ministr@s de la Nación. Es un disparate, una burla y una falta de respeto esta reacción tan infantil sin coraje y sin actitud para con el país la de encapricharse e intentar saltar del barco en la mitad del crucero, por un mandato de una superior o por no hacerse cargo de la situación en la que está el territorio que JURARON defender. Espero que Dios y la Patria, si es que existen, se los demanden. 
Me hizo acordar mucho a la reacción idiota y apática que hizo el ex-presidente cuando "perdió" las PASO del 2019. Vivimos en un país gobernado por incoherentes, cobardes y abominables seres a l@s que poco les importa el bienestar de la gente que les dio la voz de mando, sino sus beneficios personales. 
¿Y sabés qué es lo peor de este juego? Que cuando pase el temblor y se vuelvan a postular para otro puesto legislativo LA GENTE L@S VA A VOLVER A VOTAR. Son l@s mism@s pelotud@s de siempre, con otro peinado o un traje de colores, con la misma cara de imbécil y la sonrisa bonachona atada con alambres que se compra el voto y el dinero de las personas felices por emitir su juicio de votación.
Claro que no es ninguna casualidad que los partidos políticos más elegidos sean los que tienen y hacen más publicidad, tanto en la vida real como en la virtual y que no haya ninguna ley que prohíba que los partidos oficialistas NO utilicen dinero del fondo público para autofinanciarse. Porque el Sistema es así, es la corrupción humana la que manda y la democracia es un juego donde pierden l@s votantes, felices de haberse pronunciado a favor o en contra de un colectivo que se ve en la tele, como el reality show más perverso que se ve a diario. Que empiecen los juegos.